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Los condenan a 90 años por secuestro de un comerciante en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Tomás Martínez

A la pena de 90 años de prisión fueron condenados Adrián Vásquez Puga, su hijo, Oscar Vásquez Montealegre y su sobrino Ulises Vásquez Montealegre, al ser encontrados culpables del delito de secuestro y por lo cual también fueron condenados al pago de la reparación del daño, en tanto existe orden de aprehensión en contra de otra persona, que aún no ha sido localizada.


La Fiscalía General del Estado,l a través de un comunicado precisó que la sentencia dictada por el juez cuarto en material penal del distrito del centro es el resultado del trabajo que realizan agentes del Ministerio Público, policías y peritos, por lo cual también fueron condenados al pago de la reparación del daño.


El 23 de diciembre del 2008, los tres ahora sentenciados fueron internados en el penal de Santa María Ixcotel, luego de estar arraigados en las instalaciones del grupo FEPAR (ahora FERI) y quedaron a disposición de un juez, que les dictó auto de formal prisión y ahora fueron condenados después de diez años de ser detenidos.


Unas fichitas


De acuerdo con las investigaciones que en ese entonces realizó la policía, estableció que la familia supuestamente cometía robos y asaltos en su tierra natal Jamiltepec, pero decidió especializarse en el secuestro en la ciudad capital, pero en uno de ellos que cometieron torturaron a su víctima y la mataron.


El entonces  comandante de la Agencia Estatal de Investigaciones, Antonio Joaquín Lorenzo Hernández, indicó que se trata del hojalatero, Adrián Vásquez Puga, su hijo, Oscar Vásquez Montealegre y su sobrino Ulises Vásquez Montealegre, a quienes se les ejecutó la orden de aprehensión, 187/2008 del juzgado cuarto de lo penal por el delito de secuestro y homicidio del comerciante, Eduardo L. J.


Según las investigaciones de los policías, la banda es una herencia de padres a hijos, ya que anteriormente, en su natal Jamiltepec, Adrián y su hermano (conocidos como Los Cucos) por haberse casado con dos hermanas, cometieron robo de automóviles hace unos 12 años y por lo cual fueron encarcelados, pero salieron de prisión.


El hermano de Adrián, al salir de prisión fue asesinado a balazos.


Sin embargo, Vásquez Puga decidió dejar Jamiltepec, y se cambió a vivir en la calle de Pinos de San Antonio de la Cal y muy cerca estaba su taller de hojalatería. En la misma calle vivía el próspero comerciante, Eduardo, quien al emigrar de su tierra natal, San Pedro Molinos, Tlaxiaco, empezó a dedicarse a la venta de sombreros de palma sintética.


Le echan el ojo


En el lugar, la víctima construyó una casa bonita y -de acuerdo con las investigaciones- lo cual despertó la ambición de Adrián Vásquez, sus hijos y sobrinos, con quienes decidió cometer el secuestro para sacar dinero y dejar por un lado los asaltos a negocios y robo de vehículos, según las investigaciones de los policías.


Por ello, a las siete horas del 1 de septiembre, secuestraron a Eduardo, a quien se lo llevaron a un lugar aún no especificado, pero donde lo torturaron, le rompieron siete costillas y finalmente lo mataron con un picahielo que lo enterraron en la nariz y le partió el cráneo.


A pesar de haberlo asesinado, los plagiarios empezaron a realizar llamadas telefónicas a la familia para exigir un rescate de un millón y medio de pesos. Tras las negociaciones, el pago fue de 105 mil pesos en las ribera del río Salado.


Sin embargo, el cuatro de septiembre del 2008, a las 16:30 horas, las autoridades municipales de san Antonio de la Cal reportaron el hallazgo de un cadáver en un barranco, junto a la carretera de terracería del Rosario a esa comunidad. El cuerpo estaba cubierto con bolsas negras y atado con mecates, pero con signos de putrefacción, por lo cual establecieron que fue asesinado el día que lo secuestraron.


Asesinan a víctima


Peritos y agentes del Ministerio Público se trasladaron al lugar y confirmaron que era el comerciante, Eduardo l., cuyo cuerpo fue reclamado por su hijo, Primitivo L. R., al acudir al anfiteatro de la ciudad capital.


La causa de la muerte fue "hemorragia externa intensa por sección de paquete neurovascular del cuello, causada por instrumento cortante y herida penetrante de cráneo con fractura de la superficie orbitaria `por instrumento punzante y fractura de bóveda de base, arcos costales en persona con signos clásico de tortura".


Cuando el cadáver era trasladado al anfiteatro, la policía detuvo al primer implicado y que resultó ser Jesús Vásquez Montealegre o Andrés de Jesús Hernández Velasco, trabajador del taller de hojalatería de Adrián Vásquez, quien a pesar de estar muerta la víctima, acudió para cobrar el pago del rescate.


Los policías iniciaron con las indagatorias y tras llevar a cabo diversas diligencias, declararon a testigos que señalaron a los plagiarios como los responsables.


Sin embargo, unas de las pruebas fehacientes dentro del expediente penal son la relación de llamadas telefónicas que de los teléfonos celulares de los detenidos realizaron para cobrar el rescate.


Por ello, las tres personas, Adrián Vásquez Puga, su hijo Oscar Vásquez Montealegre y su sobrino, Ulises Vásquez Montealegre fueron arraigados en las instalaciones del FPAR en San Agustín de las Juntas y después consignadas al juzgado cuarto en materia penal, donde fueron condenados a la pena de 90 años de prisión.

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