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La leyenda de la cueva del monstruoso Chivato

Foto(s): Cortesía
Redacción

El corsario inglés Francis Drake descubrió la bahía de Guayacán (en lo que es ahora Chile) en 1578. Por su forma se le conoce como la bahía de La Herradura, un lugar que fue refugio de piratas, bucaneros y corsarios.


Todos especialistas en asaltar galeones españoles que transportaban tesoros, producto de otros saqueos, desde América hacia Europa.



La leyenda cuenta que en la bahía de Guayacán se enterraron joyas increíbles y que muchos murieron buscándolas. Las mismas excavaciones codiciosas fueron la tumba de los buscadores de tesoros.


 El gran tesoro oculto


Según la leyenda, el tesoro de Drake permanecería aún en una cueva de Laguna Verde, en la costa de lo que hoy es la Región de Valparaíso. Allí  habría un tesoro que nunca ha sido encontrado.


Los pescadores, temerosos y osados al mismo tiempo, dicen que no se puede entrar a esa cueva, a la que se podría acceder desde la ciudad de Valparaíso.



Uno de de los accesos estaría en la calle Esmeralda. Se cuenta que lo resguarda el Chivato, un monstruo de gran fuerza, que sale en las noches para atrapar a los buscadores de tesoros. Los lleva a la cueva y se encarga de volverlos locos.


 La Cueva del Chivato


En la ciudad de Valparaíso, en 1899, existía una cueva excavada en la roca. Se aseguraba que la cueva era obra de mineros, durante el tiempo de la Colonia. También se decía que era obra de la naturaleza por la erosión del mar. Pero también se decía que era obra del Demonio, por todos los acontecimientos ocurridos en sus cercanías.


La cueva quedaba frente al peligroso oleaje de rompientes donde el mar azotaba con una fuerza descomunal. Se decía que en aquella cueva vivía el Diablo y se transformaba en un chivo que perseguía a las sirenas que se sentaban en las rocas a peinarse.



La Cueva del Chivo o del Chivato, se le empezó a llamar así desde el siglo XVII, además que la gente lo asociaba con reuniones de brujos que ocurrían en el lugar, se decía que existían poderes sobrenaturales en ese lugar.


Con los años y sin que pasara mucho tiempo, el lugar con sus historias tomó dimensiones inmensas y eran muy pocas las personas que se atrevían a pasar de día cerca de la cueva, pero de noche era tal el miedo que no pasaba nadie.


La gente de Valparaíso aseguraba que, de noche, se aparecía el Diablo transformado en un enorme chivo con una terrible mirada, éste hipnotizaba y dejaba petrificadas a sus víctimas impidiéndoles cualquier intento de fuga.


Los que lograba escapar, sólo era para caer en el oleaje de rompientes de ese mar embravecido y abandonando todas sus pertenencias.


El camino que pasaba por la Cueva del Chivato posteriormente se le llamó la Calle del Cabo, que terminaba en la actual Plaza Aníbal Pinto.


Durante el siglo XVII y XVIII unas pocas casas había en el lugar y era el paso de jinetes, carretas y carruajes que circulaban sólo de día,  porque por las noches ocurrían infortunados encuentros con el Diablo.


Era tanto el miedo creado por esta leyenda que en el año 1814 se puso un farol para que el lugar estuviera alumbrado y no ocurrieran desgracias.


 La maldición de la Cueva del Chivato


A fines del siglo XVIII un comerciante vasco adquirió todos los terrenos y casas de ese sector, incluida la Cueva del Chivato, casi de inmediato dinamitó el lugar donde estaba la Cueva para construir edificios que le sirvieran de bodegas.


Este vasco hizo fortuna y logró incluso ser dueño de un buque. Pero luego entró en desgracias que lo fueron consumiendo. 


Innumerables problemas políticos, monopólicos y hasta de guerra comenzaron a preocuparlo.


En 1821 sus pertenencias cayeron en poder de los patriotas y el buque fue destruido por un gran temporal en los roqueríos que quedaron bajo la famosa Cueva el año 1839.


Más tarde, el Cerro Concepción fue comprado en 1833 por Josué Waddington, incluidos los terrenos de la Cueva del Chivato y otros en la calle Del Cabo, hoy calle Esmeralda.  Este comerciante inglés ordenó nuevas demoliciones e hizo desaparecer definitivamente la legendaria cueva.


Se dice que los maleficios alcanzaron también las riquezas de Waddington.


Se dice también que en 1830, un grupo de marineros ingleses ingresaron a la Cueva del Chivato, para expulsar de ella a un grupo de vagos y delincuentes que pernoctaban y tenía su centro de operaciones, ellos eran, los autores de todos los delitos atribuidos al “maléfico” Chivo.


El 19 de julio de 1978, el intendente y alcalde de la ciudad, procedieron a descubrir una placa recordatoria en el lugar donde alguna vez existió la famosa Cueva del Chivato.

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