No es partidario de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Público ni de la ampliación del catálogo de delitos graves, pero el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío Díaz, sí reconoce que las deficiencias en el aparato de impartición de justicia minan la confianza que en esta debería tener la sociedad.
“Los poderes judiciales tenemos que hacer un ejercicio autocrítico”, admitió y delineó dos preguntas urgentes: “¿Qué nos está demandando la sociedad y qué tipo de sentencias?”, porque “la gente quiere enterarse por qué le pasa tal o cual vicisitud como consecuencia de una sentencia”.
Ese ejercicio de autocrítica implica “sentarse y reflexionar” en un momento que a nivel nacional y local “la judicatura tiene que pensar respecto de sí misma”, es decir, “hacer un trabajo de evaluación”, sobre todo por las implicaciones irreversibles que tiene cada sentencia absolutoria o condenatoria.
Desconfianza
Entrevistado durante su visita a Oaxaca para impartir la conferencia “La función jurisdiccional y la consolidación de la democracia en México”, admitió que la desconfianza que la ciudadanía tiene en la justicia por el bajo índice de delitos sancionados implica a todo el aparato responsable de impartirla.
“En muchas ocasiones podría llegar a ser una consecuencia del actuar de los jueces, pero hay que ver cómo actúan los policías, los agentes del ministerio público, los peritos, las fiscalías, es un proceso que se tiene que observar de manera integral”, puntualizó.
En medio del debate legislativo que busca hacer reformas al artículo 19 constitucional para ampliar la prisión oficiosa o preventiva en delitos como abuso sexual contra menores y el feminicidio, el ministro retirado fue claro:
Mal trabajo técnico
“Yo no soy partidario de aumentar delitos, entiendo la gravedad, la situación social, el proceso que se está viviendo, pero va en contra de todo lo que quisimos hacer hace unos años con la reforma judicial”.
El otro punto que le hace rechazar ampliar el catálogo de delitos graves lo liga con las deficiencias en las investigaciones que comienzan desde el actuar de la policía, los agentes del ministerio público y todo el personal de las fiscalías.
“Posponemos el problema, como no está pudiendo comprobar las acusaciones de las personas en audiencia por un mal trabajo técnico o por deficiencias generales de todos los actores, se dice, mientras averiguamos si ese señor es culpable o no vamos a quitarle su libertad y a someterlo a proceso en la cárcel, simplemente se posponen los problemas los problemas están en la investigación”, señaló.
