Santo Domingo Barrio Alto, Villa de Etla.- La bailarina mexicana Rosario Ordóñez Fuentes, fundadora de Invernadero Danza, presentó un proyecto escénico que entrelaza memoria, cuerpo y territorio, en el marco del 25 aniversario de la compañía La Serpiente, con la que ha establecido un diálogo creativo que ahora se expande hacia el sur del país.
Primero fue invitada a Acuitzio del Canje, Michoacán, por el bailarín y fundador de dicha compañía, Abdiel Villaseñor, donde la bailarina originaria de Ciudad Ixtepec, Istmo de Tehuantepec, compartió acciones artísticas.
Ahí, la ejecutante presentó su trabajo en simultáneo, En custodia y Piel, encontrando coincidencias profundas en sus procesos creativos con Abdiel Villaseñor, para nutrir el programa conjunto al que titularon La memoria se respira, en el que el bailarín presentó En la guarida de un cuerpo que resguarda, unipersonal ligado profundamente a la familia, con la coreografía de Laura Martínez Ayala.
En entrevista, Rosario Ordóñez Fuentes compartió: “En esa invitación, Abdiel, Laura y yo nos dimos cuenta de que estábamos trabajando en el mismo territorio, en los mismos mapas corporales que son la memoria”.
De manera causal, tanto las funciones en Acuitzio del Canje, Michoacán, como en Santo Domingo Barrio Alto, Villa de Etla, Oaxaca, tuvieron lugar en un espacio nombrado jardín, palabra con la que nos referimos a un espacio dedicado al cultivo de flores, árboles y otras plantas, principalmente con fines ornamentales, recreativos o de descanso; simbólicamente en ambos territorios se crea un ecosistema vivo vinculado con el arte.
Las dos funciones presentadas en Oaxaca, en el Jardín Etla, que acogió a los creadores en residencia, tuvo la complicidad del artista Sergio Hernández: “A partir de ese encuentro en Michoacán surgió la posibilidad de trasladar el proyecto a Oaxaca. La elección del lugar no es casual: se trata de una casa, un entorno íntimo que nos permitió adaptar cada pieza a las condiciones del espacio, replicando el espíritu de la presentación original en Acuitzio del Canje”.
La memoria se respira, solos en diálogo
El programa presentado en Oaxaca, en días pasados, incluyó dos piezas de Ordóñez: En custodia y Piel, ambas centradas en la memoria como eje conceptual. En paralelo, se presentó el solo “En guarida de alguien que recuerda”, un ejercicio escénico que busca dialogar desde distintas perspectivas sobre la experiencia de recordar.
Para la construcción del montaje en Oaxaca, Ordóñez ha trabajado en colaboración con la museógrafa Laura Dada, quien ha aportado nuevas lecturas curatoriales sobre el concepto de memoria, así como en la configuración espacial de la obra. Asimismo, el acompañamiento de Manuel Ramírez ha sido clave durante los ensayos, aportando una mirada externa al proceso creativo.
Las piezas que integran este proyecto nacen de una exploración íntima. En custodia, explica la bailarina, es una forma de autocuidado, una metáfora escénica sobre resguardar aquello que se es, incluso en medio de deseos y anhelos no realizados. “Es una mujer sola, en la espera de que suceda algo que nunca sucede”, señala.
En tanto, Piel surge de una reflexión sobre la identidad lingüística y la herencia familiar. La pieza incorpora un texto escrito por la artista, posteriormente traducido al zapoteco con ayuda de su familia, y que forma parte del diseño sonoro. En él, Ordóñez aborda la relación con la lengua materna de su madre,-que ella no habla-, y la memoria que habita en ese vacío. La obra combina su voz con sonidos médicos, como resonancias magnéticas, en una composición que evoca la fragilidad, la exposición y la imposibilidad de negar la propia identidad.
“Mostrar la piel es mostrarlo todo”, afirma la creadora, quien entiende esta pieza como un acto de revelación personal y de comunicación simbólica con su madre, a través del cuerpo y el movimiento.
Con esta presentación, Rosario Ordóñez sostiene no sólo una continuidad a su plataforma Invernadero Danza, sino una experiencia escénica que trasciende la danza para convertirse en un ejercicio de memoria viva, donde el cuerpo se erige como archivo y lenguaje.
Fue también hermanar proyectos de danza contemporánea entre Michoacán y Oaxaca, con claros vínculos en favor del quehacer escénico en ambas entidades.
