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Reincidentes de la poesía

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Rafael Alfonso

Se ha dicho de la poesía que es el puente de cristal que cruza el abismo entre lo que sentimos y lo que alcanzamos a nombrar, el relámpago que ilumina el cuarto oscuro de la memoria justo antes de que el olvido cierre la puerta. El pasado 21 de marzo, se celebró el Día Mundial de la Poesía. La fecha no es menor: coincide con el equinoccio que marca el inicio de la primavera y, de paso, con el natalicio del Benemérito Benito Juárez, lo cual en Oaxaca siempre añade un matiz de orgullo civil al aire festivo de las calles.

En el Jardín El pañuelito, muy cerca del Templo de Sto. Domingo, la Secretaría de las Culturas de Oaxaca dispuso un modesto escenario. Unas cuantas filas de sillas y un sistema de sonido fueron suficientes para delimitar un espacio dedicado a la palabra en medio del bullicio. Al filo de las seis de la tarde se congregó un puñado de amantes de la poesía: 13 autores y un número similar de espectadores, sin embargo, la magia de los eventos en espacios públicos radica en su capacidad de seducción. Lo que comenzó como un círculo cerrado de iniciados, poco a poco se fue incrementando con los transeúntes sabatinos.

Como bien señaló una de las poetas participantes: “somos más o menos los mismos”. Esta frase, lejos de ser una queja, es el reconocimiento de una fraternidad. Somos los reincidentes, los que siempre acudimos al llamado del verso, los que habitamos las mismas antologías y compartimos los mismos cafés. Pero en esa repetición hay una virtud: la de la persistencia.

Conformaban el grupo: Manuel Matus Manzo, Tamara León, Víctor Armando Cruz Chávez, Frydanel Díaz Carrillo, Elia Pérez López, Javier Mitra, Judith Ruiz, Jeovany Elorza, Clarisa Camargo, Ramiro Pablo Velasco, Amira Martínez Cruz, Enna Osorio Montejo y un servidor. Algunos o muchos de estos nombres les serán familiares a quienes gustan de acercarse a la poesía hecha en Oaxaca.

La diversidad de los "reincidentes" demostró que la poesía no es un acto estático, sino un diálogo vivo y que es también una crónica de su tiempo, pues con la particularidad de su voz,estos autores trataron distintas temáticas, desde el erotismo, al misticismo y la denuncia social, sin faltar el humor y las sorpresas de la vida cotidiana.

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*Esta colaboración es parte de la columna Lecturas para la vida. 

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