Tehuantepec, Oax.— Como cada año, feligreses de la Iglesia católica realizan diversas peregrinaciones al santuario de la Virgen de Juquila.
Los devotos recorren varios kilómetros desde su lugar de origen hasta donde se encuentra la imagen, una travesía que suelen concluir antes de la festividad de la Morena del Tepeyac.
Cientos de peregrinos proceden del estado de Chiapas; algunos hacen escala en la catedral de Santo Domingo Tehuantepec para comprar víveres o descansar un instante.
Con la fe católica en alto, las peregrinaciones siguen vigentes en la región, tradición que miles de personas llevan a cabo para agradecer o pedir favores.
Después de agradecer los favores de la Virgen de Juquila, los feligreses se disponen a la celebración de la Guadalupana.
Las peregrinaciones son viajes que miles de familias en todo el país realizan durante los primeros 12 días de diciembre para conmemorar la aparición de la Virgen en el cerro del Tepeyac ante el indígena Juan Diego. Son caminatas que culminan en iglesias católicas de distintas colonias y municipios, a donde acuden para llevar una ofrenda a María.
Según católicos, las peregrinaciones iniciaron en la Iglesia antes de la paz otorgada por el emperador Constantino en el año 313, aunque aumentaron considerablemente cuando la Iglesia gozó de paz y libertad en el Imperio Romano.
El historiador Jorge Rodríguez señala que las más antiguas peregrinaciones cristianas tenían como destino Roma y Tierra Santa, especialmente las tumbas de los mártires. La más famosa peregrina de esa época fue una española de nombre Egeria, quien narra cómo se celebraban estas peregrinaciones en Tierra Santa en el siglo IV.
Las peregrinaciones en honor a la Bienaventurada Virgen María cobraron fuerza entre los siglos V y VII, principalmente en Nazareth.
La Iglesia católica no es la única que realiza peregrinaciones; también ocurre entre judíos, musulmanes, budistas y otros grupos religiosos.
