Ayer, 8 de diciembre, miles de fieles católicos se reunieron para celebrar a la Virgen de Juquila, en una de las festividades más emotivas del calendario religioso de Oaxaca. La Basílica de Nuestra Señora de Juquila, en Santa Catarina Juquila, estuvo saturada de peregrinos que llegaron desde diversos rincones del estado y del país, convirtiendo el santuario en un mar de velas, cantos y oraciones que reflejaron la profunda devoción de los creyentes.
Para quienes no pudieron trasladarse hasta la Sierra Sur, la zona metropolitana de Oaxaca también se llenó de fe. En la iglesia de la agencia municipal de San Juan Chapultepec, ubicada a unos minutos de la capital, cientos de fieles se congregaron para rendir homenaje a la Virgen, encendiendo velas, rezando y entonando cánticos en su honor.
La Virgen de Juquila, conocida también como Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, es venerada desde el siglo XVI. La pequeña imagen de unos 30 centímetros, donada por el fraile dominico Jordán de Santa Catarina a un indígena llamado Antonio Anastasio, sobrevivió milagrosamente a un incendio forestal, hecho que marcó el inicio de su fama como protectora de los fieles.
Cada 8 de diciembre, coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada Concepción, peregrinos de todas partes recorren la “Ruta de la Fe” hasta el santuario, considerado el segundo más importante de México. Los devotos expresan sus pedidos y agradecimientos: salud, trabajo, soluciones a problemas difíciles o milagros concedidos.
El nombre “Juquila” proviene del náhuatl Xiuquilla, que significa “lugar donde abunda el quelite azul”, evocando la riqueza natural de la región. La devoción a la Virgen ha trascendido generaciones, convirtiéndose en un símbolo de esperanza, fe y unidad comunitaria.
Entre cánticos, flores y luces que iluminaron templos y calles, quedó patente la fuerza de una tradición que no solo une a la comunidad oaxaqueña, sino que también inspira a quienes llegan de lejos en busca de consuelo y milagros. La Virgen de Juquila, pequeña en tamaño pero poderosa en presencia, volvió a mover corazones y caminos, desde la Sierra Sur hasta la capital del estado.
