JUCHITÁN, Oaxaca. – El reconocido compositor y artista juchiteco Mario López Hernández falleció este viernes 5 de diciembre a la edad de 83 años, dejando un profundo legado en la cultura del Istmo de Tehuantepec y de Oaxaca. Su partida ha generado luto en el ámbito musical y cultural de la región.
Mario López Hernández, nacido en 1942, formó parte de una generación de trovadores que, en la década de los setenta, se dedicaron a impulsar y crear música que hoy en día es parte esencial del repertorio cultural del Istmo de Tehuantepec. Su música era una mezcla de poesía, pasión y la esencia misma de su estado natal.
Su labor no solo se centró en la creación, sino también en la preservación de la identidad cultural zapoteca, asegurando que las tradiciones de Juchitán trascendieran y fueran reconocidas a nivel universal.
Si bien La Pachanga juchiteca es quizás su pieza más emblemática y un himno de orgullo juchiteco, su catálogo de obras es vasto e incluye una gran diversidad de géneros.
Compuso numerosos boleros que capturan el romanticismo y la melancolía de la región, muchos de los cuales fueron recopilados en producciones discográficas como Boleros del Istmo.
Otras canciones reconocidas en su repertorio incluyen La Juliana (con la cual obtuvo un premio importante), así como otras piezas que forman parte de la memoria colectiva del Istmo.
Su talento le permitió moverse con facilidad entre los sones tradicionales y melodías más contemporáneas, siempre manteniendo un profundo arraigo a sus raíces.
La importancia de su legado fue oficialmente reconocida por el estado de Oaxaca poco antes de su deceso. En abril de 2025, la LXVI Legislatura del Congreso de Oaxaca le otorgó la Medalla Álvaro Carrillo, el máximo reconocimiento para un compositor oaxaqueño.
Durante la emotiva ceremonia, se destacó que Mario López Hernández no solo era patrimonio cultural del Istmo y de Oaxaca, sino que su obra se había consolidado como un ícono de la música mexicana.
Su fallecimiento a los 83 años representa una gran pérdida para su familia y para el pueblo de Juchitán, pero su música y su espíritu seguirán vivos en cada nota y cada baile del Istmo.
Mario López Hernández fue una pieza importante en el hermanamiento de Juchitán de Zaragoza y La Vall d'Uixó, España. Él, junto con el escritor español Vicente Falcó Fuertes, impulsó los lazos que unieron a ambas ciudades en 2008.
El hermanamiento se fundamentó en la afinidad cultural y religiosa entre ambas comunidades, que comparten una devoción común por San Vicente Ferrer. Ambas ciudades honran anualmente a su santo patrón con festividades, lo que proporcionó una base sólida para la conexión entre las tradiciones juchitecas y españolas.
