Las calles de Oaxaca cobran vida con una energía inigualable durante sus vibrantes calendas, y un elemento central que de inmediato capta la atención y el espíritu festivo son los imponentes Monos de Calenda. Estas figuras gigantes, elaboradas artesanalmente con papel y carrizo, son mucho más que simples adornos. Son el alma misma de las procesiones, anunciando con gran algarabía eventos significativos como la Guelaguetza, bodas, festividades religiosas o celebraciones comunitarias.
¿Qué son y cómo cobran vida?
Los Monos de Calenda son, en esencia, títeres gigantes que superan, en la mayoría de los casos, los dos metros de altura. Su fascinante cualidad radica en que no son estáticos; cobran vida gracias a los bailarines que los controlan desde su interior, otorgándoles movimiento y una personalidad única. Estas figuras suelen representar una amplia gama de personajes: desde figuras célebres y queridos personajes locales, hasta personas ataviadas con los vistosos trajes típicos de las diversas regiones de Oaxaca. Su presencia inconfundible añade un toque de alegría, vistosidad y colorido que los convierte en un sello distintivo de las calendas oaxaqueñas. En desfiles nupciales, por ejemplo, es común que representen a los novios, mientras que en otras festividades pueden encarnar personajes históricos, enriqueciendo la narrativa cultural de la celebración.
¿Dónde y cuándo puedes verlos?
Si visitas Oaxaca, tendrás amplias oportunidades de presenciar la magia de los Monos de Calenda. Son un elemento omnipresente en el Centro Histórico, el escenario más frecuente para calendas y convites, aunque también se les puede observar en otros municipios del estado. Además, los Monos de Calenda son invitados especiales en exhibiciones culturales y ferias que buscan destacar el folclore oaxaqueño, tanto dentro de la entidad como en el resto del país e incluso en eventos internacionales, llevando la esencia de la fiesta oaxaqueña a diversos rincones del mundo.
