Por Rodolfo Ríos Reyes
Este miércoles, miles de fieles católicos acudirán a templos, parroquias y capillas para participar en la celebración del Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma dentro del calendario de la Iglesia.
La jornada representa el comienzo de un periodo de 40 días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa, tiempo que la tradición cristiana destina a la reflexión, el ayuno y la práctica de obras de caridad. Durante las celebraciones litúrgicas, los sacerdotes colocan ceniza en la frente de los asistentes en forma de cruz, mientras pronuncian frases que recuerdan la fragilidad humana y el llamado a la conversión.
En la capital oaxaqueña, templos como la Catedral Metropolitana, la Basílica de la Soledad y el Templo de Santo Domingo de Guzmán suelen registrar alta afluencia desde temprana hora. La imposición de la ceniza no se limita a un solo horario, pues muchas parroquias programan misas a lo largo del día para facilitar la participación de la comunidad.
La ceniza utilizada en esta ceremonia proviene tradicionalmente de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, las cuales son incineradas y preparadas para esta fecha. El simbolismo remite a prácticas penitenciales antiguas y expresa, dentro de la fe católica, un reconocimiento de la condición humana y la necesidad de renovación interior.
Este año, la Cuaresma culminará el 2 de abril en el marco del llamado 'Triduo Pascual', que comprende el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado de Gloria. En Oaxaca, estas fechas suelen acompañarse de celebraciones religiosas, procesiones y expresiones culturales profundamente arraigadas.
