Pasar al contenido principal
x

Lecturas para la vida. Prodigio americano

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Rafael Alfonso

Por gracia de Dios que América es una tierra llena de prodigios y nosotros, sus hijos, quizá por la cercanía de lo cotidiano, en ocasiones lo olvidamos. Para hacer frente a esta desmemoria existen proyectos como Crónica de los prodigios (SEP/CONACULTA, 1990).
Hace poco más de quinientos años los primeros europeos navegaron a los mares de Am rica y, poco después pisaron sus tierras. Los sentidos de estos hombres se maravillaron ante lo que el nuevo continente les ofrecía. Para lograr estas descripciones de las cosas nuevas, los colonizadores no tuvieron más remedio que echar mano de lo ya conocido para poder nombrar lo entonces inédito, creando textos cuya lectura en nuestros tiempos, nos puede resultar estimulante y sugerente.
Crónica de los prodigios es un pequeño libro en el que encontramos una compilación de experiencias que dan testimonio de lo anterior.
La colección de breves textos seleccionados por el investigador e incansable promotor de la lectura
Felipe Garrido, reconstruye el encuentro de los europeos con manifestaciones naturales desconocidas hasta entonces para ellos.
Gracias a estos libros no nos será difícil imaginar, ya que nuestra mirada es también un poco colonial, el encuentro inaugural con la exuberancia americana, sus delicias, sus misterios y sus inevitables peligros; ahora sí que nos remitiremos al momento en que los primeros visitantes europeos aprendieron a amar a Dios en tierra de indios.
La papaya, por ejemplo, es descrita como “un higo del tamaño de un melón pequeño”. Por su parte la guayaba se entiende por “una manzana llena de pepitas”. El coco, una ve dadera maravilla, se refiere como un fruto “más grande que la cabeza de un hombre” en vuelto en fibras con las que los nativos fabrican vestidos singulares y cuya “pepita” es ca nosa de un dulce sabor semejante a la de la almendra y cuya “leche” es aún mejor que la de las vacas.
Para componer este interesante volumen, que incluye increíbles descripciones de la fauna y del paisaje Garrido toma textos de Joseph de Acosta, Pedro Mártir de Anglería, Juan Díaz, Gonzalo Fernández de Oviedo, Fray Toribio de Benavente (Motolinía) e indirectamente el mismo almirante Colón, citado por José Durán.
Cómo dice el propio Garrido el propósito de la obra es despertar nuestro propio asombro hacia las cosas ahí descritas.

 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.