Rafael Alfonso
Hace ya varios años que Joel Bulnes da muestras de su talento en el ámbito teatral como actor, director, dramaturgo y titiritero. En su multifacético quehacer, ha llegado al grado de habilitar su propia casa para dar una temporada de Un litro de sangre, obra de su autoría donde a un modesto albañil le es extraído el vital líquido hasta que poco o nada queda de éste en su cuerpo.
Antes de eso dirigió La lección (la cruenta obra de Ionesco) y antes Veneno de broma, espectáculo de Clown que recrea el asesinato del padre de Hamlet. En todas ellas hace gala de un humor corrosivo aunado a una elegancia poco común en el medio teatral oaxaqueño.
Esta simpática trayectoria apunta ya hacia dónde vamos: Teatro breve y conversaciones crueles (SECULTA, 2016) es el libro de Héctor Joel Sánchez Bulnes y forma parte de la extinta colección Parajes. En ella encontramos 11 textos que refrendan el título de la portada. Todos ellos conservan al sufrimiento y a la muerte como elementos constantes, pero tratados siempre con el revestimiento del humor ⎯humor “negro”, si se le quiere llamar así⎯ pero que no está exento de simpatía por algunos de sus personajes que son capaces de movernos, incluso a la compasión.
En cada una de estas obras Joel Bulnes plantea situaciones extraordinarias, al grado de lo absurdo, pero que se topan de frente con un personaje incapaz de advertirlas. El personaje se niega a moverse de su rutina y de la imagen que tiene de sí mismo. Esta falta de flexibilidad crea no sólo la tragedia, sino también el humor, al ser testigos de cómo los personajes asumen con resignación macabra su cruento destino.
Otra característica de la obra de Bulnes es la importancia que le da al texto que no es mero pretexto o accesorio de la propuesta en escena, sino su columna vertebral. Joel es un autor riguroso al escribir, rigor que traslada a los procesos de montaje de sus espectáculos, siempre recomendables, como este título.
