Para Chouza:
“Sólo lo que se esconde es profundo y verdadero.
De ahí la fuerza de los sentimientos viles.”
Emil Cioran
I
Me regaló una luna y preferí seguir la noche
me bajó el sol y corrí a la espesura de la noche
trajo un trago de agua dulce entre las manos
y huí al mar, sigilosa, en la noche,
a devorar el salitre de las ostras.
¿Qué hay en la noche, que me doy vuelta de la luz sin parpadeo?
¿Qué hay en la noche, que sabe dulce recorrer su sombra?
¿Qué habita en la noche, que imanta mis huesos a su capa terciopelo?
Tu bien sabes de mi gusto por la noche.
Yo no sé, y si, por qué.
Y me invento huellas hasta tu cama
y me miento la mirada
y recuerdo tus palabras, que escojo
para hacerme nuevos pies
y vuelo con zapatos aplomados
con el humo contenido en tu sistema
y descubro la noche en tus excesos
y exploto sobre ti,
sin miedo de que amanezca,
porque no amanece, no sale el sol
se nubla y llueve.
Simula el mundo que habito otra noche
pero ahora es tú, tú,
que cubriste con mil sábanas la ventana.
II
Qué se de ti, si no la locura mylove
y tus quejas y tu sexo.
Qué se de ti,
si como día te fugas en la noche
efímero, eres
por eso te escribo, para que existas.
Y nuestro encuentro que transcurre
en doscientas dos habitaciones
sea el refugio de lo que no es.
Perdón mylove
las letras en la hoja
me sooon taaan necesarias, para sostenerme
y quizá, esta pizca de ti
ahogue las cicatrices de mi cuerpo.
III
Nos quedamos sin melón y todos los pomelos están secos.
La humedad de mi fantasma ronda la inercia de la cocina
se posa en cada imán del refrigerador como mariposas sobre un muerto
se disfraza de gusanos de piel gruesa
afín a la corteza del árbol.
Aparecen cada 2 años dijiste
cuando las pájaras dejan de hacer sus nidos,
vuelven a invadir el patio que no les pertenece
como un mecanismo heredado genéticamente.
En silencio,
observamos como el aceite quemado drena del motor del tedio
un líquido sólido sin espuma,
sin esperma, ni recuerdos.
En silencio, vuelvo a mi fantasma
invento esta escena para darle cuerpo,
acuerparlo en el mango jubiloso de la sartén del desayuno
donde sin torpezas no coincidieron nuestras manos.
No puede venir a un lugar donde no existe.
He aquí la tragedia del poema.
Insisto, en el fantasma
en el secreto de los gajos dulces del pomelo.
Mi necedad dispone del calor de su presencia
desvanece los grises de la alacena y el olivo de tus ojos.
No es de otra manera, es así y me canso.
Escondo mis restos de inocencia bajo la sombra del árbol,
imagino los nidos de las pájaras
y vuelvo a guardar silencio.
Pienso cómo un dado de quince dieciseisavos de pulgada
puede sustituir uno de siete octavos
si no hay proporción de equivalencia.
Y vuelve mi fantasma; pero si viene y no existe.
Si existe y no regresa,
lo invento, lo traigo a ensuciar la escena.
El agua limpia los pasos de aceite quemado
que no deja mi fantasma sobre el piso,
la rebaba metálica del desgaste se adhiere al filtro de la tarde
sobre la bujía caliente de un domingo sin certezas.
No entiendo nada del motor de cuatro tiempos,
solo que el de dos: combustiona más rápido
y lo olvido.
Los gusanos están muriendo
mi piel es abono para el árbol donde las pájaras volverán a hacer sus nidos.
Nos quedamos sin melón y todos los pomelos están secos.
Frydanel Díaz Carrillo (Santa Gertrudis, Oaxaca, 1990).
Poeta, performer, promotora cultural. Maestra en Ciencias de la Educación. Ha publicado en revistas literarias y en las compilaciones: Escribir es lo desconocido 2022 y Jam Mujeril Nueva Babel 2022.
Con el proyecto reivindicativo El lenguaje de las Brujas que inició en 2021 promueve espacios en los que más mujeres sean escuchadas. Actualmente trabaja en el “Armario Diminuto de Poemas”, proyecto donde se conjunta la poesía y el performance.
