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La historia de cuando Salma Hayek interpretó a la “Benefactora de Tehuantepec”

La historia de cuando Salma Hayek interpretó a la “Benefactora de Tehuantepec”
Foto(s): Cortesía
Redacción

Entre los años 1994 y 1995 fue transmitida a través del Canal de las Estrellas la telenovela histórica “El Vuelo del Águila”  en la que se retrató parte del periodo porfirista en México, dando seguimiento a la vida del militar Porfirio Díaz.

 

Salma Hayek tuvo su participación en la telenovela durante el año 1994 en el que encarnó a Juana Catalina Romero en un único episodio según lo retomado a través de IMDb. 

 

A pesar de que solo tuvo una breve aparición, Hayek se puso en la piel de una figura que tuvo una gran influencia en la historia de Tehuantepec, y que al día de hoy es reconocida y respetada por los habitantes de la ciudad. 

 

Benefactora de Tehuantepec

 

Doña Juana Catalina Romero Egaña fue una mujer oaxaqueña, trabajadora, intrépida y dadivosa, conocida por sus aportes al desarrollo de distintos ámbitos de la ciudad de Tehuantepec.

 

Logró a través de sus habilidades diplomáticas establecer una tregua geográfica entre los bandos liberal y conservador durante el estallido de la Guerra de Reforma, en la zona donde ella comerciaba sus productos tabacaleros (producto que elaboraba y vendía desde niña ante la súbita muerte de su padre y que aprendió de su madre, con la que no solo sostuvieron la economía familiar sino lograron hacerse de una pequeña fortuna). 

 

Posteriormente con la llegada del Capitán Porfirio Díaz, bajo órdenes del entonces presidente Benito Juárez, para hacerse cargo de la dirección política y militar del Istmo de Tehuantepec, sus habilidades llegaron a oídos del militar, quien supo aprovechar la influencia de “Juanacata” para mantener las relaciones políticas con los conservadores  y filtrar información al bando liberal. 

 

Con el apoyo de Porfirio Díaz, Juana Cata viajó a Cuba para conocer la industria tabacalera, y a su regreso, estableció una  fábrica de puros y cigarros, convirtiéndose en la primera mujer empresaria industrial del continente americano comenzando su despegue económico.

 

El Gobierno de México, asimismo recuperó como parte de su biografía, la diversidad de negocios a través de los que llevó a la capital istmeña productos de importación, con las que se incorporó el uso de terciopelo y telas finas a los diseños de los huipiles.

 

En 1892 estableció en Tehuantepec una escuela para varones "San Luis Gonzaga" y otra escuela para niñas. En 1904 financió los gastos de personal médico y paramédico en auxilio de los afectados a quienes proporcionó medicina y comida, durante la terrible epidemia de viruela que azotó al Istmo de Tehuantepec. En 1906 para continuar la labor de educar a niñas, invitó a las monjas Josefinas pagándoles su salario, hospedaje y alimentación; además, estableció un dormitorio para estudiantes que comenzaron a llegar de diferentes lugares.

 

Así también financió la intervención de la Catedral de Tehuantepec, cuyo piso fue dotado con mármol de Carrara; también la restauración de la Capilla de San Pedro, la barda del panteón del Refugio, que dotó con un gran portón de hierro, además de obras como los anexos al mercado central, el apoyo a la construcción del palacio municipal y el embellecimiento del zócalo.

 

Actualmente, Doña Juana Catalina Romero Egaña, conocida como “La Benefactora de Tehuantepec” tiene una estatua en la Plaza Principal de Tehuantepec y es recordada con gran respeto por sus actos de servicio a la comunidad que la vio nacer. 

 

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