Por Rafael Abundis López / Colaborador
SEGUNDA PARTE
El siguiente texto es con fines de divulgación histórica y académica, no tiene propósitos ni fines médicos.
Continuando con la primera parte de este artículo, en la que se hace incapié en los efectos del veneno de la araña chintatlahua o “La araña del trasero rojo”, los usos médicos que le dieron y un diagnóstico erróneo de un niño de 9 años que parecía padecer influenza pero que en realidad era un fuerte caso de tifoidea.
Entonces llamó al Sr. Pedro Fajardo quien confirmó el diagnóstico y ayudó a asistirlo, donde se aplicó el tratamiento para esos casos durante cuatro días, ya en ese tiempo el paciente no respondía del todo a causa de los síntomas nerviosos que iban en aumento: extremidades frías, el pulso muy débil y frecuente, al noveno día de la enfermedad acordaron aplicar ocho “chintatlahuas” en una sola toma, horas después entró en un sueño profundo y reparador que duro veintidós horas, una vez que despertó el paciente recobró el conocimiento y pidió agua, aún había un poco de fiebre por lo que al día siguiente le administraron otras ocho arañas en una sola toma también, se durmió y en nueve horas despertó ya sin fiebre, con frio y mucha hambre empezando una convalecencia muy corta que a los ocho días terminó. Por último, en su testimonio el cree firmemente que las “chintatlahuas” constituyen un remedio eficaz en sus efectos contra el “tifo” y “fiebre tifoidea” salvo los casos en que ya hubo perforación intestinal u otro accidente grave.
El veintidós de diciembre compareció el C. Clemente Pérez, viudo, comerciante de sesenta años, originario de esta Villa, expresando que tiene conocimiento que los indígenas hacían curaciones a base de la araña “chintatlahua” quienes la ocupaban para la fiebre y las enfermedades carbunclosas que los indígenas le llaman granos malignos, dijo también que la “chintatlahua” negra es hembra y la del trasero colorado es macho, mencionan que es más venenosa que el alacrán; esto dijo y firmó.
El veintiséis de diciembre comparece el Sr. Pedro Fajardo, casado, de cincuenta y un años de edad, Práctico Cirujano, dijo ser de esta Villa; él informa que ha atendido a varios enfermos con fiebre tifoidea en varias comunidades de este distrito, así como el de Silacayoápam, en ambos utilizando el mismo método curativo a base de la “chintatlahua”, indicando que se tiene que administrar a buen tiempo ya que muchas veces le avisan cuando el intestino ya está perforado y en ese estado la medicina no da resultados favorables, nos indica también la forma en que se recolecta la araña para no sufrir una picadura y en donde conservarlas.
El veintiséis de diciembre comparece Luis Pérez Rosas de veintiocho años, soltero y aficionado a la Medicina, él declaró que le consta de la enfermedad del tifo en la Sra. Doña Ramona Almeida cuyo aserto puede justificar nada más de la propiedad de la “chintatlahua” y nos menciona la manera en que se prepara la medicina ignorando en qué estado debe de estar el insecto al recolectarlo para aplicarlo y que no tiene más que decir y firma, Luis Pérez Rosas. El veintiséis de diciembre se remite este expediente al Superior Gobierno del Estado, dando conocimiento se cerró esta acta; a la cual da fe el Lic. Alberto Montiel y Mauro Avendaño Reyes, secretario.
En este expediente tan interesante se omitieron partes en las cuales nos dice paso a paso la preparación de la “chintatlahua” como medicamento para las enfermedades mencionadas, ya que aún no hay evidencia científica que respalde el uso del veneno de la chintatlahua como tratamiento para la fiebre tifoidea o el tifo, y es fundamental buscar atención medica profesional.
Si te pareció interesante este artículo, te invito a que consultes el documento completo en la sala de consulta del Archivo Histórico Central, en el Archivo General del Estado de Oaxaca. La referencia para consultar este expediente, es: Fondo-Histórico II, Sección-Gobernación, Serie-Secretaría, Subserie-Periódicos, libros y folletos, Caja-3659, Expediente 1, Años-1843-1913.
