Bajo la tierra de San Pedro Jaltepetongo, en la región Mixteca de Oaxaca, permanecía oculto un fragmento invaluable de la historia prehispánica. El pasado 12 de enero de 2026, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acudieron a esta comunidad tras el hallazgo realizado por pobladores y confirmaron que los 60 vestigios localizados pertenecen a un contexto funerario del periodo Posclásico Tardío (1300–1521 d.C.), con rasgos característicos de la tradición cultural mixteca.
La inspección estuvo encabezada por la arqueóloga Nelly Robles García, acompañada del arqueólogo Miguel Ángel Galván Benítez, quienes constataron la relevancia histórica de las piezas dentro de una zona que forma parte de la Reserva de la Biosfera del Valle de Tehuacán-Cuicatlán.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este descubrimiento confirma la riqueza patrimonial del país y la necesidad de que sociedad e instituciones trabajen juntas para preservar estos bienes que fortalecen la identidad nacional.
Un collar sagrado y una ofrenda que sobrevivió al tiempo
Entre los objetos sobresalen cuentas de obsidiana negra, piezas tubulares del mismo material, 12 cuentas de metal que podrían ser de oro y un colgante que posiblemente representa a Ehécatl, dios del viento, elementos que habrían integrado un solo collar ceremonial.
A esto se suman ollas trípodes policromas, cajetes de distintas formas y estilos, jarras con asa vertedera y un plato policromo de estilo mixteco, conformando una ofrenda funeraria de gran riqueza simbólica. Los expertos señalaron que el estado de conservación es bueno, ya que la combinación de piedra caliza y humedad generó una capa protectora que evitó su deterioro.
Tras su registro fotográfico y etiquetado, las piezas quedaron bajo resguardo de la Presidencia Municipal, a través del Comisariado de Bienes Comunales. Además, se acordó realizar un recorrido al sitio de extracción para ubicar el contexto original y recuperar posibles restos humanos asociados
. La comunidad, por su parte, ya proyecta la creación de un museo comunitario que permita exhibir estos hallazgos y convertirlos en un espacio de memoria, orgullo e identidad colectiva.
