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Escritor Israel García, apuesta por recuperar a personajes históricos

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Carina Pérez García

La novela del escritor y periodista oaxaqueño Israel García Reyes representa una apuesta por recuperar memorias y personajes olvidados, que a través del ejercicio riguroso de investigación tejió la urdimbre de esta historia, que tiene como personaje principal a Carlos Ometochtli, señor de Texcoco y nieto de Nezahualcóyotl.

Publicada por el sello Pez en el Árbol la edición limitada es una comunión de voluntades, pasiones y celebraciones, en días en los que la publicación de impresos de editoriales independientes se ha vuelto un logro. Acompañado de amigos y colegas, Israel García Reyes presentó su investigación de cinco años, en una narrativa que conduce al lector o lectora por los vericuetos de la ejecución de Carlos Ometochtli, con la que este pierde la posibilidad de recuperar aquello que fue de sus ancestros y con la que Zumárraga, el fraile protector de indios, perdió el reino de los cielos al mandarlo a la hoguera.

En Librespacio La Jícara, el autor estuvo acompañado de Argelia Rodríguez Ovando, Víctor Hugo Cruz Vargas y Daniel Nizcub Vázquez Cerero, en una charla moderada por Nallely Tello. La noche fue oportunidad de que el también poeta narrara anécdotas sobre su origen, con su peculiar estilo hilarante comentó cómo fue que sus papás regresaron al terruño, Oaxaca, y por qué fue una casualidad que él naciera en la Ciudad de México, por error.

Y es que sí aseguró con su relato que los oaxaqueños nacen donde les da la gana y él es más oaxaqueño que la barbacoa de rollo de Zaachila y que el pulque de Apoala, tierra de su madre y padre, respectivamente. Celebró la unión de sus cómplices, que le permitió publicar esta novela en tiempos pandémicos, en los que combinó su investigación con su labor reporteril y agradeció la paciencia de su esposa, en el proceso. 

Nallely Tello comentó que Israel García escribió una novela histórica sobre varios en disputa: el reino de los cielos al que se aferra Zumárraga y el reino de Texcoco, que quiere recuperar a Carlos Ometochtli, pero también el reino de la Nueva España: “Es interesante cómo Israel logra estas relaciones”. 

Reconoció las redes de afecto que hacen posibles los libros y agradeció al maestro Dionicio Martínez, quien prestó el grabado que le da rostro a la portada del libro. También agradeció a Daniel Nizcub Vásquez, un zaachileño apasionado y amante de la historia, comunicador y poeta, quien diseñó este libro. “El trabajo de quienes editan, diseñan e imprimen es invisibilizado, por ello lo celebramos” agregó Tello.

Un asomo al proceso

Israel García Reyes abundó el proceso de escritura de esta novela. Precisó que cuando escribe poesía él cobra un sentido testimonial, pero en la narrativa tiene que poner distancia: “Cuando estoy en la modalidad de poeta soy testimonial, cuando soy narrador me alejo de eso, es un reto para mí, ejercicio donde trato de poner distancia” .

Con un bagaje lleno de historias, anécdotas e incluso leyendas, el periodista manifestó su deseo de publicar libros sobre las historias que le han contado sus padres y sus abuelos. Y así como en algún momento vislumbró este libro, espera poder concretar otros títulos. 

Invitado a presentar la novela, Víctor Hugo Cruz Vargas aseguró que Israel García es el autor más activo con el que cuenta en la editorial e introdujo a los presentes en la novela. En su texto recordó que “la novela es una indagación de ciertos aspectos  humanos por medio del lenguaje, es un tejido con trama y urdimbre. Yo digo que la novela es un destino y el lenguaje es la vía”. 

En el caso de “Perder el reino”, si el lector  pregunta ¿a qué destino va? Él respondería que al pasado de la primera etapa colonial de México y de su capital la Nueva España. Y si continua con la interrogantes sobre en qué aspectos de su vida nos coloca, respondería que en los paisajes de un litigio entre dos hombres y sus dos visiones del mundo. 

“Estas dos cosmovisiones  precipitaron al colapso de ambos personajes, el litigio sigue actual y está lejos de resolverse, pero la novela sí está resuelta. Nos toca pétalos del corazón, nos representa en un fragmento del universo y nos ubica en la memoria del mundo, que es este y otros mundos. Sí, esta novela nos ubica en más de un plano y nos convoca a leerla o a releerla”.

Argelia Rodríguez Ovando, escritora y mediadora de lectura, recordó que hace más de dos años escuchaba a Israel compartir que estaba escribiendo esta novela y ahora puede celebrar la audacia de una voz narradora que es observadora y toma una postura, que va narrando las situaciones que viven cinco personajes masculinos, entre ellos Ometochtli, su protagonista. 

“Me hizo sentirme identificada cuando nombra lugares y personajes que hacen a la novela fácil entender, desde la geografía simbólica, porque hace que la identidad se detone y que una se pueda sentir parte de la historia. Ese es un gran aporte de la novela. Porque es una historia que no se narra en los libros de texto, ni en las universidades, así que resulta un gran aporte didáctico y pedagógico. Me parece importante que haya este tipo de narrativas y toda la investigación que hay detrás para sustentarlo”. 

Concluyó que otra de las razones por las  cuales se debe leer "Perder el reino", porque aborda esa ruptura  entre la llamada conquista en la que los héroes y vencidos se quedan estáticos, como su fueran una imagen a la cual se le tiene que rendir  culto, y la Independencia.  Así que ese puente roto no deja mirar que hay una historia que no se ha nombrado, sobre todo de los pueblos originarios que estuvieron resistiendo y cuya historia ha sido invisibilizada. “Hay que recordar que las resistencias estuvieron presentes”.

“El libro representa una apuesta por recuperar memorias y personajes olvidados, que a través del ejercicio riguroso que hace Israel García podemos conocer la figura de Carlos Ometochtli. No escapa a los 500 años de la caída de México Tenochtitlan”, Nallely Tello. 

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