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El lector furtivo: Los Contemporáneos, el segundo grupo

Libros de los contemporaneos
Foto(s): Cortesía
Luis Ángel Márquez

Rafael Alfonso

 

El primer grupo de jóvenes comandados por Jaime Torres Bodet en torno del Nuevo Ateneo de la Juventud (fundado en 1919), generó una serie de iniciativas que llamó la atención de muchos otros jóvenes intelectuales también preclaros, brillantes y con talento poético. El nombre de esta iniciativa era más que un guiño para el entonces rector de la Universidad, José Vasconcelos, que -junto con Alfonso Caso, Enrique González Martínez y Alfonso Reyes- fundó el original Ateneo de la Juventud, de manera que el rector ejercía sobre este grupo una suerte de liderazgo moral.

El Nuevo Ateneo se convierte en un pequeño polo de la cultura y a él se acerca un par de jóvenes que desde hace años cultiva una estrecha amistad. Se trata de Xavier Villaurrutia y Salvador Novo, que formarían la que sería conocida como generación bicápite, ambos ansiosos por aprender y participar en la escena literaria del país, como ya lo hacían los ateneístas fundadores que escribían artículos, generaban una revista, que publicaban poemarios y tenían buenos trabajos. Los nuevos integrantes del Ateneo practicaban un dandysmo más encendido que el de sus compañeros. Las inclinaciones a la vida homoerótica, llevada de manera discreta en varios de los integrantes, incluso ocultas para algunos de ellos como Villaurrutia, en Novo eran manifiestas.

Aquí, el influjo casi dictatorial de Enrique González Martínez sobre la estética del grupo y las posturas incondicionales de Torres Bodet respecto de la rectoría (Vasconcelos), terminaron por resultar chocantes a Novo, que ya dejaba ver las cualidades que fueron las características más sobresalientes de su trabajo intelectual: su espíritu lúdico, crítico y mordaz. Fascinado por la poesía norteamericana consideró necesario ampliar su panorama y dejó el Ateneo, lo cual por algunos años, le distanció de Villaurrutia, pero no tanto.

En 1927, resarcida la amistad, esta dupla de innegable talento se dio la oportunidad de fundar la revista "Ulises", que cumplía cometidos bastante curiosos para un momento en el que prevalecían -como resume Dayna Díaz Uribe-  las revistas aglutinantes, varguandistas o ideológicas. La revista "Ulises", más acorde con la visión universalista de Alfonso Reyes, ponderaba la calidad literaria por encima de cualquier otra consideración y ejerció una crítica literaria inédita y fresca, pero rigurosa, que no le hacía el feo al humor, presente en varias de sus secciones. En esta revista hacen su aparición otros dos grandes talentos que terminarían por conformar el “grupo” en cuestión: Gilberto Owen y Jorge Cuesta, ellos ya influenciados directamente por Villaurrutia, quien los introdujo a la vida intelectual mexicana.

En junio de 1928 ve la luz el primer número de la revista "Contemporáneos", en la cual participaron los ateneístas -Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano, Carlos Pellicer, Enrique González Rojo, José Gorostiza- y los “Ulises”: Salvador Novo, que fue cronista de la Ciudad de México, diplomático, publicista y figura preponderante de la intelectualidad mexicana; Xavier Villaurrutia, autor de la imprescindible "Nostalgia de la muerte"; Gilberto Owen, poeta de larga carrera y Jorge Cuesta, a quien dos obras lo inscriben en un sitio medular de la literatura mexicana: "Antología de la poesía mexicana moderna" (en la que por cierto no está incluido), y "Canto a un dios mineral".

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