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Donde empieza la valentía: Memoria y justicia para Liboria Mendoza

Fotografía del documento de la denuncia presentada como parte de la búsqueda de memoria y justicia para el caso de Liboria Mendoza.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Johan Fernando Ramírez Gómez / Colaborador

En el Archivo Histórico Central del Archivo General del Estado de Oaxaca, se resguarda un expediente criminal que, a primera vista, podría parecer un simple caso penal. Sin embargo, entre sus hojas emerge una historia de dolor, valentía y verdad. Es la voz de Liboria Mendoza Ruíz, una joven que en 1950 y con apenas catorce años, se atrevió a denunciar un crimen que el silencio y la costumbre solían ocultar: el rapto y la violación de la que fue víctima.

 

Capítulo I: Una denuncia en tiempos difíciles 

 “Efectivamente, es cierto que Leonardo López Chávez, vecino de su pueblo, sin tener relación alguna con él, la forzó y se la llevó a su casa como a las tres de la tarde…”, declaró Liboria. Para comprender el contexto, es necesario retroceder algunos oficios atrás.

“Me permito consignar a usted las diligencias previas practicadas en contra del individuo Leonardo López Chávez por los delitos de rapto y violación.” Así inicia el expediente, la denuncia fue presentada por José Mendoza López, padre de una menor llamada Liboria Mendoza Ruíz, quien aún no alcanzaba los quince años.

El documento continúa con una justificación que duele más que el propio hecho: “no se había levantado la queja porque no había sospecha alguna.” El silencio fue la primera respuesta, solo cuando el cuerpo de la niña comenzó a delatar el embarazo, resultado de aquella violación, Liboria decidió hablar.

 Capítulo II. El rostro del agresor 

El documento ofrece una descripción precisa del acusado, elaborada por José Mendoza López, padre de la víctima, en ella se detalla:

“Leonardo es vecino del pueblo de San Andrés Zautla, soltero, como de 22 años, de oficio jornalero, hijo del finado Francisco López y Cabina Chaves, es de color moreno, se viste generalmente de pantalón de dril y camisa de popelinado de varios colores, calza huaraches tejidos y un sombrero de palma.”

De acuerdo con el expediente, Leonardo López Chávez era un joven jornalero del mismo pueblo, identificado como el responsable directo del agravio contra Liboria Mendoza Ruíz. 

El padre señala además, que el acusado ya había sido relacionado con un caso similar que involucraba a otra mujer, Imelda Mendoza López, lo que evidencia que no se trataba de un hecho aislado, sino de una conducta reiterada.

Capítulo III. Donde empieza la valentía

La historia de Liboria Mendoza Ruíz refleja la voz de una mujer que, pese al miedo y la desigualdad, eligió hablar. Su declaración no fue solo una denuncia, sino un acto de resistencia en una época en la que el silencio femenino era la norma.

Frente a un entorno que la señalaba antes que protegerla, Liboria sostuvo su palabra. Su testimonio marcó un límite, una frontera entre la vergüenza impuesta y la verdad necesaria.

En aquel contexto rural y profundamente patriarcal, su voz se alzó como un gesto de coraje. Y aunque el expediente la reduce a líneas breves y frías, lo que permanece en el papel, es la fuerza de una niña que defendió su dignidad cuando todo parecía negársela.

 

Capítulo IV. Cuando el archivo se convierte en espejo

Hoy, 70 años después, el papel resiste, y al leerlo algo se estremece. No porque la historia sea nueva, sino porque aún no deja de repetirse. Siguen existiendo Liborias sin nombre, silencios impuestos, denuncias que llegan cuando ya no hay remedio.

El archivo, entonces, no solo guarda memoria: también guarda vergüenza. Nos enfrenta con aquello que la historia oficial no escribió, con las verdades que no cabían en un oficio. Nos obliga a mirar de frente lo que fuimos y lo que seguimos siendo. Cada documento como este es un espejo incómodo, una llamada a no acostumbrarnos, a no aceptar que la violencia sea parte de la vida. Porque la historia no está muerta: solo espera a que alguien la lea para volver a hablar.

Y cuando Liboria vuelve a hablar, a través del papel, del archivo, de la lectura, también nos pregunta a nosotros: ¿cuántas voces seguimos sin escuchar?

 

Referencia del documento: 

Fondo: Justicia. Sección: Criminal. Serie: Incesto, violación y estupro. Cronología: 1950. Caja: 469. No. Exp: 10/28

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