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De pastor zapoteco a Presidente: la increíble infancia de Benito Juárez

Don Benito Juárez.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Redacción NOTICIAS

La historia de Benito Juárez es una de superación desde la raíz. Nacido el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, quedó huérfano a los tres años y creció en un entorno humilde, bajo el cuidado de sus abuelos y posteriormente de su tío. Su infancia transcurrió en el campo, donde trabajó como pastor de ovejas y ayudó en labores agrícolas. Como muchos niños de su comunidad, no tuvo acceso a la educación y solo hablaba zapoteco. En sus ratos libres, disfrutaba actividades sencillas como correr entre los cerros, cuidar a los animales, jugar con otros niños de la comunidad y explorar la naturaleza; su mundo estaba ligado a la tierra, los ríos y la vida rural.

A los 12 años, impulsado por el deseo de aprender y superarse, dejó su pueblo y caminó hasta la ciudad de Oaxaca de Juárez. Ahí comenzó una nueva etapa: aprendió español, ingresó al seminario y más tarde al Instituto de Ciencias y Artes, donde estudió Derecho. Su niñez, marcada por carencias pero también por la curiosidad y la perseverancia, fue la base de su carácter. Aquellas experiencias en el campo, entre juegos sencillos y trabajo duro, forjaron al hombre que años después se convertiría en un referente de disciplina, esfuerzo y justicia en México.

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