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Consultorio del alma, cuenta conmigo: La historia que se repite

Foto(s): Cortesía
Aleyda Ríos

Alejandro José Ortiz Sampablo/ Los padres, hoy:Tercera de cinco partes

15 de septiembre de 2021// Cuando Juan ingresó a la universidad había desarrollado un gusto por el alcohol y las mujeres bellas. El día que conoció a Alondra quedó grabado en su memoria.

El encuentro

Iniciado el primer semestre de la carrera, fue requerido en control escolar para realizar una aclaración de sus documentos; ahí se encontró con Alondra, quien portaba un vestido blanco que marcaba su estilizado cuerpo; las zapatillas eran la combinación perfecta, su apariencia se asemejaba a una chica de portada de revista. Él intentó dirigirse a ella, pero solo pudo expresar un torpe “buenos días”; ella solo le sonrió. Transcurrió un año para que se volvieran a ver; para cuando eso sucedió, el alcoholismo de Juan había tomado más fuerza, pero su inteligencia en la materia a la cual le dedicaría su vida y vivacidad hacían pasar desapercibido su vicio. No se percató de que se estaba convirtiendo en aquel que juró no ser.

Inició el siguiente año escolar y con este la llegada de los alumnos de nuevo ingreso. Meses antes, Juan había iniciado una relación amorosa con una compañera de clases, y aun cuando él en sus adentros sabía era una relación pasajera, se prometió hacer las cosas de mejor manera, pues siempre terminaba por ser infiel, y la última relación no había terminado nada bien, pues se metió con la mejor amiga de la novia de ese entonces.

El reencuentro

Esa mañana se encontraba con su novia en la entrada del salón de clases, cuando vio pasar a la chica que literalmente lo había dejado sin palabras un año antes; sintió que su espíritu se le arrancaba del cuerpo con cada paso de las zapatillas del doce y el andar de ella, quien al igual que aquel día, portaba un vestido de color palo de rosa que hacía lucir su estilizada silueta. Él trató de disimular para que Raquel, su novia, no se percatara de lo que vivía en esos pocos instantes. Pasaron los días y Juan comenzó a proyectar escenarios para acercarse a esa chica que se había metido en su mente y corazón; sin embargo, el desánimo lo invadía, pues las pocas ocasiones que sus cálculos hicieron se encontraran en los pasillos de la facultad, ella no le dirigía mirada alguna, incluso se veía tan minúsculo que sentía no existir ante sus ojos.

El giro

Todo cambiaría una tarde lluviosa, cuando al salir a toda prisa de la facultad, a Alondra se le rompió el tacón de su zapatilla en el preciso instante que Juan entraba, situación que muchas veces él fantaseó que sucediera para surgir como su héroe; así que el diálogo se lo sabía de memoria, no dudó en correr para auxiliarla y ofrecerse como su fiel siervo.

Hasta aquí dejaremos anclada la historia; recordemos que este es parte del antecedente al hijo que hoy casi cumple los 17 años y que ha perdido el sentido de su vida. Pero nos hace falta la otra parte de la historia, la de ella, que de niña se destacó por su vivacidad, vanidad e inteligencia.

Continuará el sábado…

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

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