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Flavita Banana: el humor como lenguaje

Flavita Banana se define a sí misma como viñetista y pensadora, de Barcelona y nacida en 1987.
Foto(s): Carina Pérez García
Carina Pérez García

Flavita Banana (Oviedo, España, 1987) es una viñetista que se ha abierto paso con su talento y su humor. En días pasados estuvo en Oaxaca y aprovechó para comprar periódicos locales para saber qué se hace en caricatura en la ciudad. En su impresión, le pareció que el cartón oaxaqueño era muy político y le sorprendieron las secciones policiacas. 

Conocida por sostener que el humor es su forma de decir las cosas, sus viñetas son un poco una provocación. La ilustradora y dibujante española ha publicado libros como “Las cosas del querer” (Lumen, 2017) o “Archivos lunares” (¡Caramba!, 2022). Vestida con blusa negra, pescadores y sandalias cafés, ella pasea por Oaxaca disponiéndose a degustar incluso chapulines. 

Al hablar del cartón y al preguntarle si ella cree que es un espejo, lo afirma: 

“Yo creo que cuando hablamos de viñetas políticas, éstas miran al exterior y cuando más se habla de la naturaleza humana, claro lo son, porque la gente que las ve dice: "sí, soy yo, soy yo"; aunque otros dicen: "joder, soy yo"; sabes…  Y seguramente también se rieron”.

Flavita Banana, cuyo nombre real es Flavia Álvarez-Pedrosa Pruvost, sostiene que el humor es un lenguaje, porque no es el tema final, sino es otro el idioma. Para ella, el humor es la manera de comunicarlo, porque además, dice, es un idioma que se incluye en sí mismo. 

“En la viñeta, la interacción se da en el sentido que yo te cuento una parte, pero me aseguro de dejar el final sin contar, aunque yo sé cuál es y tú lo vas a completar en tu cabeza, que es lo que se llama pillar el chiste. El problema es cuando das demasiado, entonces la otra parte solo tiene que pensar muy poquito. Eso es la viñeta fácil, los dibujos fáciles, el humor fácil y de esos hay muchos ejemplos y los hace gente que tiene millones de seguidores”.  

La dibujante española y viñetista para el periódico "El País", abunda en que hay otro tipo de humor, que es el que le da a quien lo ve muy poquito. 

“Esto es mucho más complejo porque te puede pasar que no pillen el chiste y es porque te dieron demasiado poco o porque hicieron referencia a cosas que tú no conoces. Entonces la gracia en este oficio es encontrar el punto exacto para que la otra parte logre entender en la dirección que tú querías, porque cuidado como se vayan para el otro lado y no sea tan fácil como parece. Y cuando encuentras el punto exacto, es un plus para la gente a la que le gusta tu trabajo, porque la hace sentir inteligente”.

La entrevista sucede en el salón de una universidad cercana al zócalo de la ciudad donde se desarrolla una feria del libro. Flavita contrasta con el rojo del sillón en el que nos sentamos a conversar. Cruzada de piernas, la izquierda sobre la derecha, dibuja con sus manos al ritmo de su voz y su conversación. Un acento español innegable. 

 

 

“Yo decidí ir con el viento”

-¿Qué te han dado las redes sociales en cuanto a tu trabajo como viñetista? Y qué opinas de las generaciones que ya no leen en papel los periódicos, por ejemplo: 

-Claro, el referente era el papel, pero tampoco yo crecí pensando que sería viñetista. Yo quise ser soldado, ser enfermera… la enfermera es la que más puntos ganó en el tiempo. En el bachillerato yo elegí científico tecnológico, previo a elegir carrera, o sea en la matrícula de honor yo podía ser enfermera, psicóloga o psiquiatra y de repente dije: ”Va a ser arte, va a ser arte”; queda mal decir el que soy indomable pero yo sabía que quería hacer algo en lo que no tuviera una estructura por encima de mí, no quería jefes, quería ser autónoma, o sea, ir con el viento. 

"Ya en la carrera, claro, tenía referentes y siempre me había gustado mucho Quino, no Mafalda, sino lo demás, sus monigotes, cosas en blanco y negro que hacían reír… me parecía como un intenso en la cabeza, o sea, me hacía pensar.

"Así que cuando ya me puse a hacer yo lo mío, pues fui para allí naturalmente, como leyendo. Porque se empieza copiando la técnica o copiando el encuadre, no sé, dibujando muchos cuervos, porque a lo mejor viste cuervos en el trabajo de alguien y luego ya encuentras tu estilo y dejas de copiar, encuentras tu camino.

"Y bueno, sobre las redes sociales, sí, aparecieron cuando yo tenía 24 o 25, o sea ya existían, pero no era tanto furor, entonces yo los primeros años de carrera no tenía smartphone y qué bueno. Después, con el tiempo, dije: 'Va a ser una plataforma de lanzamiento. Yo lo veo así y lo sigo viendo así al día de hoy'. 

"A veces da dinero porque de repente una marca te dice: oye, puedes hacer una viñeta y la ponemos de nuestra marca; me gusta siempre y cuando vaya con mi ética, pero me gusta más la prensa".

 

-¿Qué es lo que nunca harías en el tema de trabajar con marcas?

-Algo que te te pueda hacer ganar dinero en detrimento de algo que está mal o algo que genere pobreza, por decirte: una petrolera, una multinacional o marcas tipo Shein o Amazon, o sea algo que contamina muchísimo y que solo genera que la gente no salga de casa y no promueva el comercio local, o sea, ninguna de estas cosas me cuadra. Ahí tengo una ética y una moral bastante fija y prefiero no tener dinero, que aceptar hacerles viñetas.

-En el tema editorial, tus viñetas tienen salida en el periódico; ¿cómo ha sido en el tema de los libros?

-Para el tema de los libros intento no hacer mucha actualidad, algunos son recopilatorios de viñetas que yo creo que se podrán mirar en 50 años y son atemporales. Mi relación con las editoriales ha sido buena; en el caso de “Las cosas del querer”, fue hace siete años, cuando yo empezaba, pero estaba insegura; ahora creo que me rebelé más.

La primera mujer que gana el Premio Mingote

Flavita Banana ganó el año pasado el Premio Mingote 2023 y se convirtió en la primera mujer en ser reconocida con este galardón, en sus 50 años de historia. Dicho reconocimiento es otorgado por el diario ABC y reconoce el trabajo gráfico en la prensa, desde la fotografía hasta el humor. Ella habló de estos premios y lo que le significan. 

“Es del rey y es un premio económico, es todo muy rimbombante. Sí, soy la primera mujer en 50 años en la lista de hombres. Cuando me lo dieron me dijo un viñetista que a él nunca se lo habían dado y que a mí me lo dieron porque se lo tenían que dar a una mujer y yo le contesté: 'Bueno, me da igual por qué, pero yo tengo 10 mil euros y tú no'. 

"La ceremonia fue la cosa más incómoda, los hombres con esmoquin y las mujeres de gala, yo me sentía como un pulpo en un garaje. O sea, no sabía dónde poner las manos. ¿Cómo le hablas al rey? ¿Yo qué sé cómo le hablas al rey?

"Y recordé que de pequeña me decía mi madre: 'Come bien. Tú piensa que estás comiendo con el rey'. Y yo decía: 'Como si tuviera que comer mejor, ¿no?' Entonces esa noche le escribí a mi madre, me hice una foto y  le dije: 'Mira', ja ja ja. Y bueno, sobre los jurados, me contaron que el único nombre que siempre hubo para este premio fue el mío, que los cinco me eligieron a mí y no hubo un debate. 

 

La IA jamás dominará al humor

-¿Qué opinas de la sobrecarga de imágenes hoy en día?

-Mira, a veces hablo como si tuviera 80 años ¿vale? Tengo 37, pero yo soy vieja en la cabeza, en el sentido de doña antigua. Yo no me voy a adaptar a nada, o sea, yo creo que hay ciertos oficios y ciertas categorías en el arte, que son inamovibles. Entonces cuando logras encontrarla y sentirte a gusto, y esa categoría te acepta a ti, puedes relajarte de por vida. 

"Cuando la gente me pregunta: ¿y qué pasa si la inteligencia artificial lo domina todo y tal? Les digo: 'Mira, el humor es algo que no dominará nunca'. Porque es ese juego que te decía en el que el humor es hasta dónde llegas tú, para que el otro complete el chiste y eso no se puede programar. 

"Incluso, yo no doy talleres de viñeta porque no puedes enseñar humor. Claro, tampoco voy a enseñar a dibujar a nadie en tres horas. Pero creo que si eso pasara y de repente se volvieran locas las máquinas la gente leería más el periódico, quizá la gente empezaría a tener más rechazo y a su vez, no sé. 

"El sueño de mi vida es que explotara internet, que se suicidara, te lo digo en serio, pero no sé, creo que tengo la suerte de tener un oficio, que diría: todo terreno, pero sabes que es tan simple que no va a ningún terreno, la gente viene y es así.

"Flavita es sencilla y pregunta por una bebida que le han recomendado tomar: el tejate. Le cuento que la puede encontrar en el mercado 'Benito Juárez' y que es muy refrescante. También me pregunta por los chapulines; el mezcal no le resulta tan atractivo porque no bebe alcohol. 

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