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El lector furtivo: Los bandidos de Río Frío

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Rafael Alfonso

 

Manuel Payno (1810-1894) fue la mayor parte de su vida un funcionario público. Trabajó en aduanas, en el Ministerio de Guerra —donde llegó a tener grado de teniente coronel y participó en la guerra contra los Estados Unidos—. Trabajó también en el Sistema Penitenciario y en el Correo Mexicano para, finalmente, desempeñar cargos políticos y diplomáticos. Fue durante su estancia en Europa que escribió y publicó por entregas Los bandidos de Río Frío.

Escrita en Francia y publicada originalmente en un periódico español durante los años 1891 y 1892, Los bandidos de Río Frío comenzó a entregarse en México con un año de retraso. Esta forma de publicación, por entregas, era muy popular y no eran ajenos a ella autores como Balzac, Dickens o Dostoyevski.

Los bandidos de Río Frío trata, por supuesto, de una gavilla de salteadores de caminos que opera en un paraje situado entre la Ciudad de México y Puebla, un importante “puerto de montaña” por ser paso obligado para quien va o viene de Veracruz a la Capital. Antes de llegar a este punto de la historia conocemos los pormenores de un amor prohibido entre Mariana, la hija del Conde de Sauz, y un modesto militar, Juan Robreño, amor que tiene como fruto al pequeño Juan, quien, a la manera de Oliver Twist y desconociendo su origen, pasa miles de peripecias antes de que el destino lo enfrente a su padre en Río Frío.

Aunque se dice que la intención original del autor era emplear y suscribirse al estilo realista, la obra pronto se internó en los terrenos del costumbrismo, y más aún en los de la novela folletinesca que, aunque generaba una buena cuota de público, solía ser menospreciada, de manera que, no se esperaba que este título contribuyera positivamente al prestigio de su autor. A pesar de todo, Los bandidos de Río Frío no ha dejado de reeditarse desde aquel lejano 1891 porque contiene elementos francamente entretenidos: amores contrariados, aventuras, humor, sentimentalismo lacrimoso y violencia extrema, además de que cada capítulo busca mantener el suspense necesario para que el lector espere la siguiente entrega. Esta es una de las características que más han contribuido a su popularidad.

Por otra parte, todo cuanto acontece en la novela da testimonio de la vida en aquel México del siglo XIX. Muchas problemáticas sociales ahí descritas no se han dejado de sufrir como el machismo, la estratificación social, la discriminación, la corrupción en administración pública y ni qué decir de la inseguridad. Todos estos elementos, ya sea de manera deliberada o no, han dado vida al fresco literario más importante del siglo XIX mexicano, esto gracias a la profusa descripción de paisajes y costumbres, así como a la consignación precisa del habla popular.

En esta novela encontramos ecos de grandes autores como Víctor Hugo, Émile Zola, Charles Dickens y Pérez Galdós, entre otros. Aunque el tema es muy mexicano, se echa de ver que la pluma de Payno se formó en una biblioteca universal.

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