Por Rafael Alfonso
Las personas de mi generación (que fueron niños en el siglo pasado) conocían bien las aventuras de Caperucita Roja, el terror que infundía Barba Azul o el zapato de cristal de La Cenicienta. Estos cuentos, tan arraigados en la cultura occidental, son el legado de un hombre que supo capturar la imaginación de prácticamente toda la humanidad: Charles Perrault.
Perrault nació el 12 de enero de 1628, y aunque, en principio, como corresponde a un funcionario real, su obra se limitaba a varias loas al Rey y a estudios poco imaginativos como Los muros de Troya de 1661, encontró la trascendencia al poner la vista en los cuentos populares que circulaban en tabernas y entre los campesinos.
Así, publicó en Los deseos ridículos en 1693 y al año siguiente Piel de asno. Sin embargo, Perrault no fue un simple recopilador de cuentos populares, sino un verdadero artífice de la fantasía. Las historias compiladas en Cuentos de la mamá Oca, publicadas cuando el siglo 17 estaba a punto de terminar, deleitaron con sus tramas ingeniosas y personajes inolvidables, lo mismo a los aristócratas que a los burgueses, y sólo muchos años después, a los niños del mundo. Algunas de esas historias son: Caperucita Roja, Barba Azul y La Cenicienta.
Cuando pensamos en Caperucita Roja, la imagen que nos viene a la mente es la de una niña inocente que se adentra en un bosque oscuro para llevarle una cesta a su abuelita. Sin embargo, la versión de Perrault nos revela una historia mucho más simple y oscura. En su relato, la niña no sólo es devorada por el lobo, sino que finaliza con una moraleja que advierte a las jovencitas en contra de los engaños de los lobos y aprendices de lobo que pululan por los bosques. La metáfora se explica sola.
Barba Azul es la encarnación del hombre oscuro y misterioso. Perrault nos presenta a un hombre rico, gentil y enamorado de su joven esposa, pero que esconde un terrible secreto: una pasión enfermiza por castigar con la muerte a las mujeres que lo desobedecen; aquí no encontraremos sino violencia doméstica en bruto. La joven esposa, al desobedecer a su marido ausente, descubre los horrores cometidos por éste, y ahora su vida corre peligro… lo dejaremos aquí para no arruinarles el final, si es que deciden leer esta historia por su cuenta.
La Cenicienta es, quizás, el cuento más popular de Perrault. La historia de una joven oprimida por su madrastra y sus hermanastras, que logra alcanzar la felicidad gracias a la ayuda de su hada madrina. Aunque la historia es antigua, Perrault añade diversos toques de fantasía que han vuelto a este cuento de hadas todo un clásico, como la glamourosa calabaza convertida en carruaje y la sofisticada e inolvidable zapatilla de cristal.
Aunque en principio Los cuentos de Perrault se hicieron para solaz y esparcimiento de cortesanos y burgueses adultos, fue su encuentro con el público infantil la clave que los han hecho trascender las barreras del tiempo y de la cultura, de modo que han sido adaptados y reinterpretados en innumerables ocasiones, desde los hermanos Grimm hasta Disney.
Es importante destacar que Perrault vivió en una época marcada por grandes cambios sociales y culturales. Al igual que otros escritores de su generación, buscaba conciliar la tradición oral con los valores de la Ilustración, el auge del racionalismo y la creciente importancia de la burguesía.
