Pasar al contenido principal
x

Como quiero YO

como-quiero-yo
Foto(s): Cortesía
Redacción

Alejandro José Ortiz Sampablo

El miércoles al medio día, después del infructuoso trámite de la copia del acta de nacimiento de mi hijo, de regreso al consultorio, cuando me disponía a cruzar la calle de Tinoco y Palacios en mi motocicleta, me detuve para dar paso a una señora mayor. Otro motociclista, en un acto de imprudencia por ganar el paso, pasó prácticamente rozándola.

El acto me molestó sobremanera y a la siguiente cuadra, cuando se detuvo por el semáforo, lo alcancé y decidí no contener mi reclamo invitándolo a que tuviera respeto por los peatones. A lo que respondió con un “cada quien maneja como quiere” y se arrancó. Me quedé con un palmo de narices.

Este evento me recordó un video donde Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, habla entre otras cosas sobre la desespiritualización de las poblaciones, donde los ciudadanos sólo sirven de herramienta de consumo. Uno de los ideales pivote para forjar seres sin alma (seres dominados por el impulso) es “sólo se vive una vez” con el fin de crear una megaindustria basada en el placer y lo superficial.

Una vez con la cabeza fría, mi comportamiento ante el chico imprudente se me antojó un tanto ingenuo y risible, al pretender obtener una respuesta positiva en una situación en la que el Yo, al sentirse descubierto y confrontado, responde de la manera más congruente, defendiéndose y rechazando la observación. 

Por otro lado, sería injusto pensar que el acto de casi arrollar a la señora fue deliberado o alevoso, cuando pudo ser producto de la distracción, cosa común hoy en día.

Sea una situación o la otra, lo que sucede con el joven, aunado a la posición subjetiva que adopta ante el mundo, es producto de los ideales que imperan y que empujan a la inmediatez y a privilegiar el engrandecimiento del Yo.

Es decir, el resultado es: primero paso yo porque mi tiempo es el único que importa, o me puedo entregar a mis pensamientos sin importar lo que acontezca a mi alrededor.

El reto que afrontamos desde finales del siglo pasado es que cada día son más fuertes las manifestaciones de la omnipotencia del Yo, en donde el otro sólo tiene cabida si es posible obtener de él un usufructo.

[email protected]

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.