Por Lubia Esperanza Amador
“La Epifanía del Señor”
Hoy celebramos la Epifanía del Señor. La palabra "epifanía" proviene del Griego y significa “manifestación”; así, pues, la Epifanía del Señor, es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo, a todos los pueblos, los cuales son representados por esos tres personajes venidos de Oriente (que comúnmente llamamos Reyes Magos), quienes habían visto brillar su estrella y viajaron hasta Jerusalén para adorarlo (Mt 2, 1-2); el Evangelio de San Mateo no da mayores detalles sobre ellos, pero los describe según la imagen que se tenía de los sacerdotes astrólogos de Caldea (Dan 2, 2), y representan a las religiones ajenas a la Biblia, pues, por increíble que parezca, la noticia del Nacimiento de Jesús no la recibieron los sacerdotes judíos ni los jefes del pueblo, sino que fue a unos personajes del mundo pagano a quienes Dios les reveló dicho acontecimiento, y con ellos a los hombres de toda raza y de toda época.
El origen de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, viene de la Iglesia de Oriente, en donde se festeja desde el siglo III como sustitución de una fiesta solar pagana que se celebraba en el solsticio, tanto en Egipto como en Arabia, en torno a una evocación mítica del sol victorioso. Por eso, en Oriente la fiesta de la Epifanía se llama Hagia Phota, es decir, la Santa Luz, y propiamente es la fiesta de la Encarnación. En Occidente empezó a celebrarse desde el siglo IV, ya como la fiesta de la Revelación o Manifestación de Jesús a los sabios, quienes llevaron al Rey de los Judíos, es decir al Niño Dios, tres regalos: oro, que la tradición explica que fue porque reconocieron en aquel Niño su realeza mesiánica; incienso, como signo de su divinidad; y mirra, como reconocimiento de su humanidad.
La tradición de que nuestros niños reciban regalos el seis de enero, por parte de “los Reyes Magos”, es precisamente para conmemorar la generosidad que tuvieron aquellos personajes llegados de oriente, hacia el Niño Jesús; y también teniendo en cuenta las palabras de Cristo: "lo que hagas con uno de estos pequeños, a Mí me lo haces" (Mt. 25, 40).
Jesucristo es el “Sol que nace de lo alto” (Lc 1, 78), la Luz de los pueblos, Aquél que vino a este Mundo para disipar las tinieblas del mal. A Él, Príncipe de Paz, encomendamos a nuestros hermanos venezolanos, para que reine la paz, la libertad y la justicia en su nación. Como lo dice la Oración Colecta de esta Solemnidad: Señor Dios, que en este día manifestaste a tu Unigénito a las naciones, guiándolas por la estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe, que lleguemos a contemplar la hermosura de tu excelsa gloria. ¡Que así sea!
