La calle Niños Héroes de Chapultepec es el límite para cruzar a uno de los barrios más antiguos de Oaxaca de Juárez, en donde habitan familias artesanas centenarias de textiles y hojalata, decenas de negocios para comensales, adictos al café y otros productos orgánicos, además de una red de callejones, empedrados y acueductos que dirigen a espacios verdes y paisajes que datan del siglo XVIII, como el del gran acueducto San Felipe.
En aquel siglo, la fuente fuera del Instituto Oaxaqueño de las artesanías fue la principal pila para abastecerse de agua en la ciudad; cualquier persona puede iniciar el recorrido al barrio desde este punto; primero tendrá que caminar por la Plaza de la Cruz de Piedra, donde alguna vez estuvo la insignia católica de cantera que fue colocada en 1968, y que tras la remodelación de este espacio en 2009, desapareció y fue cambiada por otra cruz más "simple".
Actualmente la calle Rufino Tamayo, donde están los arquitos de Xochimilco, está en una remodelación total. FOTO: Carlos Javier Jarquín
Al caminar por el empedrado de la calle Rufino Tamayo (nombrada así por el nacimiento del pintor en la calle de Cosijopi en 1899), la estructura más notable son los arquitos de Xochimilco, en los cuales atravesó hasta el año de 1940 el caudal de agua potable para los habitantes de la capital.
La interrupción de la transportación de agua a la ciudad, se debió a la construcción de la calle Héroes de Chapultepec. Hoy prevalecen aproximadamente 300 metros de la estructura hidráulica, donde se han desarrollado negocios familiares como El Pavito, grandes murales, actividades culturales e incluso la filmación de una escena de la película Nacho Libre.
Al cruzar la carretera 190 la calle cambia de nombre a José López Alavez, aquí comienza el corazón del barrio, donde los callejones con fachadas coloridas y empedrados permiten llegar hasta el atrio de la parroquita de Santo Tomás Xochimilco.
Lomas empedradas
Los Textiles Don Chepe ofrecen sus artesanías en este barrio desde hace más de 120 años. FOTO: Carlos Javier Jarquín
Frente al templo del lugar está el panteón vecinal y en las afueras permanece el puesto de doña Eva, quien por más de 20 años viaja desde San Andrés Huayapam hasta este lugar para saciar la sed con su tejate y su agua de chilacayota; tan sólo al cruzar la calle unas empanadas de amarillo o de verde también pueden ser devoradas.
Xochimilco es tierra de artesanos, "alguna vez hubo alfareros y artesanos de la construcción, pero hoy prevalen los textiles y la hojalatería", don José Leyva menciona con orgullo cómo sus hijos representan la cuarta generación de productores textileros; "este oficio lo realizó mi abuelo, después mi padre y él me enseñó lo que ahora saben mis hijos", aceveró el responsable de Textiles Don Chepe, ubicado en la calle Doctor Gilberto Bolaños Cacho.
A la vuelta está el tradicional Pollo's Bar, atendido por Joel Leyva, quien por más de cinco décadas ha atendido a los buscadores del trago, de las canciones en la rocola y de una plática con un sabio cantinero.
La Biblioteca Infantil BS es el penúltimo sitio por visitar antes de llegar al centenario acueducto San Felipe; ubicada en la esquina de la calle Genaro Vásquez y la López Alavez, este centro bibliográfico permite actividades literarias, cinematográficas y otros eventos recreativos. Con acceso gratuito, salas de lectura y áreas verdes donde descansar, esta biblioteca es un polo cultural del barrio y el próximo 3 de marzo cumplirá su décimo aniversario.
El gran acueducto
Los acueductos de cantera verde son vandalizados. FOTO: Carlos Javier Jarquín
Las actividades eclesiásticas, los oficios, la población y la extensión del territorio del barrio de Xochimilco han cambiado desde su fundación en 1486; concluyeron los siglos en los que los fundadores náhuatls se aliaron con los españoles para consolidar el barrio, la extensión de la población aumentó y con ella las necesidades básicas. como el agua potable
Levantado durante el periodo colonial, los muros y arquerías del acueducto San Felipe son de cantera verde, cientos de metros que fueron construidos para llevar agua desde las laderas del cerro de San Felipe, hasta la capital de la ya nombrada Ciudad de Oaxaca.
Entre 1727 y 1751 se realizó la construcicón total del acueducto que abastecería del líquido vital a la capital oaxaqueña, fue hace 77 años (1940) cuando el acueducto concluyó su importante propósito para los habitantes de la ciudad, quienes gozaron durante 189 años el traslado de agua potable por medio de este sistema hidráulico, el cual es patrimonio histórico de la humanidad y aún permanece bien cimentado.
266 años de construirse el Acueducto San Felipe
531 años de fundarse el barrio de Xochimilco
189 años funcionó el traslado de agua por el acueducto
77 años sin funcionar el acueducto y los arquitos de Xochimilco



