“Podría asegurar que cualquiera que conoció a Guadalupe estaría de acuerdo en que ha sido una mujer amorosa; incluso escuché a muchas personas que le decían Mamá Lupe. Nunca me atreví a tanto, aunque también a mí me trataba como uno más de sus hijos.
La vi por primera vez en un escenario desplegando amorosamente todo su ser para darle vida a la madre de Bernarda Alba, ¿no es un acto de amor dar vida? Y así fue haciendo aparecer a muchos otros personajes como la chamana María Sabina o la mujer en Pareja abierta, entre otros tantos, siempre con el poder que tenía de llenar el espacio escénico, de crear universos, de regalar su talento sin ningún recato, desbordándose en la ficción para inundar la realidad.
Hace un par de años, después de 38 años de servicio, se despidió de su labor docente institucional, porque personalmente sigue y seguirá siendo maestra. En el CEDART, ese último día, la comunidad le dio una de las despedidas más emotivas que he presenciado, le leyeron cartas de agradecimiento, le brindamos un cálido aplauso en el auditorio cuando le mostramos un video que hicimos como homenaje y estuvo recibiendo muchos gestos de amor, porque todo el amor que dio en sus clases se le regresaba en cada palabra, en cada gesto, en cada lágrima y en cada sonrisa. Desde entonces, la academia de teatro instituyó el Premio Guadalupe Villa para aquella o aquel estudiante destacado en su trayectoria durante el específico de teatro.
Así, como arropada en un abrazo multitudinario, la despedimos en su escuela, aquella escuela que a finales de los 80 albergó amorosamente en uno de los espacios teatrales que fundó llamado El Juglarón, cuando fuimos desalojados de la casona de Hidalgo. ¿Acaso no fue por amor que recibió a toda una escuela en su casa?
Ahora, también con mucho amor y admiración, la acompañamos en su paso a la trascendencia.
Porque Amor es una palabra que lleva en su raíz la muerte y en su prefijo la negación; es decir, la no muerte.
Abrazo amoroso querida maestra…”.
Pedro Lemus
-----
“Maestra, mi más grande maestra del teatro y de la vida, siempre has sido mi ejemplo y mi referente. Hoy, el faro de tu presencia alumbra otros confines. Con tu prodigioso ser encendiste una llama imperecedera, cálida y brillante en el altar de mi corazón. Llenaste los escenarios con verdad, vida y belleza, siempre contundente en tu decir y en tu hacer, observadora de lo abisal, honesta, sin dobleces, maestra de los silencios y las pausas que lo dicen todo. Gracias, gracias, gracias por siempre Guadalupe Villa, Lupita Villa”.
Rosario Sampablo
-----
“Gentileza
Elocuencia
Palabra oportuna
Voz potente
Enigmática
Sin pretensión
Histrionisa
Silencio preciado
Sonrisa franca
Sofisticación
Generosidad
Indómita
Amiga
Ingeniosa
De una pieza
Estoica
Lealtad
Hermana
Sutileza
Prudente
Alada
Toda certeza
Lección de vida
Guadalupe gratitud”.
Rolando Beattie
Semblanza
Hace justamente una semana, en el eterno foro, donde se encuentran los colores y las sombras, un corazón se detuvo y el escenario quedó desolado y sin voz. Falleció Guadalupe Villa, actriz oaxaqueña cuyo cuerpo encarnaba sueños y realidades; mujer que con su aguda mirada, era capaz de ver más allá de lo visible.
A pesar de que cada fotografía guarda un pedazo de su espíritu, y que en cada minuto a cuadro, su cuerpo sigue en movimiento, soñando, fue inevitable que al apagarse esta luz, se hiciera una breve, pero profunda oscuridad.
