Jessica Santiago
I
Mi madre cose de madrugada. Bajo su pie, el ritmo de la noche
une la hojarasca con el lodo del jardín. Bajo sus manos se estira
el graznido de la lechuza. Mi madre cose en el mismo rincón
donde duerme y a veces mi padre viene a verla y le da un beso
en la frente. Mi padre duerme a su lado.
II
El baño de mi madre.
La sala de mi padre.
El patio de mis hermanos.
El techo, mi reino.
La casa es nueva, pero ha estado siempre.
Este hogar es antiguo, porque ha albergado a los padres de mis
padres,
y albergará a mi hijo.
Casa sobre casa.
Hogar dentro de casa.
III
Hay un árbol en el centro de esta casa
y en la orilla norte de mi pecho,
una esquina donde
mi madre deshace el ovillo
de lana
con ambas manos.
Ese árbol se pudrió por dentro,
aseguró mi padre.
Y el día que lo talaron,
cada hachazo
resonaba
como si fueran mis piernas
las que quedaban cercenadas.
Sin embargo, quedó la sombra del árbol
en el centro de esta casa
donde mi madre deshace el ovillo
la maraña de mi cabello.
Jessica Santiago, poeta y narradora oaxaqueña. Ha participado en las antologías "Escribir es lo desconocido" (2022) de La Sociedad de las Poetas y "Cuentos de la panspermia" (2013). Es autora del libro "Lo que inventa la memoria" (Yaza, 2022), de donde extraemos el presente poema.
