Hace un año un accidente de trabajo le arrebató la pierna derecha y parte la mano izquierda. Su vida había quedado empotrada a un par de muletas. Hoy, las esperanzas de Leonardo Ramos Martell iluminan su sueño de volver a caminar.
El hombre, de oficio plomero y electricista, al igual que otras nueve personas de bajos recursos fueron beneficiados con prótesis transfemorales obtenidas mediante un convenio firmado entre la Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública del Estado de Oaxaca, dirigido por Alina Gómez Lagunas, la fundación Levántate y Camina AC y ORTO-MEGA.
La titular de la beneficencia destacó que, de esta manera, las 10 personas que en distintas circunstancias perdieron una extremidad de su cuerpo podrán reintegrarse a la vida social y tener una mejor calidad de vida.
“Nuestra institución dirige sus esfuerzos para disminuir la desigualdad social entre todos los oaxaqueños que no cuentan con seguridad social, realizando acciones para apoyar a la población en condiciones de pobreza extrema, así como asegurar la vigencia efectiva de los derechos de las personas con problemas de salud y contribuir al desarrollo integral”, señaló Gómez Lagunas durante la entrega de prótesis transfemorales.
El monto de donación logrado a través de este convenio, así como otras aportaciones realizadas por el Club Rotario Oaxaca, la inversión de la propia Beneficiencia Pública y la donación de una articulación de cadera para prótesis que de manera particular hizo la doctora Alba Nancy Rodríguez Barrios, fue de aproximadamente 220 mil pesos.
Durante el acto de entrega de prótesis, Leonardo relató la forma en la que perdió la pierna. “Eran las 11 de la mañana, me encontraba trabajando en la segunda planta de una casa habitación en la población de San Isidro Monjas, Santa Cruz Xoxocotlán realizando la instalación eléctrica. Cerca se encontraban cables de alta tensión. Por descuido hice contacto con los cables lo que me ocasionó una descarga que me hizo perder el conocimiento. Debido al alto voltaje, desde ese momento desaparecieron los recuerdos de mi memoria. Desperté en el cuarto de un hospital rodeado de médicos. A lo lejos percibí el llanto y dolor de verme en la cama”, relató.
Tras el accidente Leonardo se dedicó a la venta de jugos naturales de naranja, labor que le permite únicamente vivir al día. La falta de recursos económicos hacía imposible la compra de una prótesis.
Gilda Hernández, Marcos Ruiz, Raúl Delgado, Filadelfo Chong, Santiago Vega, Melecio Altamirano, Andrés Díaz Dionicio Valeriano y José Lirio, quienes fueron beneficiados con la prótesis, confían en que una vez dominada la utilización de la prótesis, puedan tener una mejor oportunidad de empleo.
