Sólo una de cada diez personas que conforman la población adulta mayor en Oaxaca cuenta con una pensión para vivir.
El resto depende de los recursos de programas de asistencia social, del empleo informal o de limosnas.
El crecimiento de este sector de la sociedad así como el crecimiento de las fuentes de empleo informal que no garantizan una pensión o jubilación, van acumulando una grave problemática a futuro, consideró la economista Ana Luz Ramos Soto.
Hasta el 2015 en Oaxaca se contabilizaban 321 mil 135 personas mayores de 65 años, y representan el 8 por ciento de la población total; de cada cien habitantes, ocho son adultos mayores, indican datos de la Dirección General de Población de Oaxaca (Digepo).
El sector de actividad económica en el que se encontraban ocupadas el mayor número de personas adultas mayores en Oaxaca fue el primario con el 56 por ciento, seguido del terciario con el 30 y finalmente el secundario con el 14 por ciento.
Dentro de este mismo segmento de población no económicamente activa, 40 por ciento se dedicaba a los quehaceres domésticos y sólo 10.5 por ciento es pensionado o jubilado.
Respecto de las proyecciones de población, el avance del envejecimiento en la entidad, visto como la relación entre las generaciones más jóvenes y las más viejas, se espera que sea paulatino.
En 2010, había 24 adultos mayores por cada 100 jóvenes, 26 en 2013 y para el año 2030 se estima que habrá casi 40 adultos mayores por cada 100 jóvenes, situación que al compararse con el parámetro nacional, Oaxaca se ubica en el quinto lugar en el proceso de envejecimiento poblacional del país.
Sin embargo, en Oaxaca de acuerdo con datos del Inegi, el 85.4 por ciento de los jóvenes ocupados tienen un empleo informal y se hace más notorio cuando su escolaridad es baja: 96.9 por ciento de los jóvenes ocupados con primaria incompleta se encuentra en esta situación, y los que cuentan con estudios medio superior y superior desciende a 67.1 por ciento.
Lo anterior va ir generando un grave problema para el estado, ya que las futuras generaciones no contarán con un recurso para enfrentar su vejez, situación que habrá de acrecentar el número de población en pobreza, indicó Ramos Soto.
