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Vende pan de muerto para costear tratamiento de su hijo, diagnosticado con leucemia linfoblástica

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Rafaela no pide más allá que el ejercicio del derecho a la salud de su hijo Juliancito, diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda en enero de 2018: esto ante la poca disponibilidad de los medicamentos para el proceso de quimioterapia que concluirá el 4 de noviembre en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña.


“La comida, como sea, lucha una, pero para los medicamentos ¿de dónde? Si no se tienen hay posibilidades de recaída”, es la lógica con que en 22 meses ha guiado la economía familiar Rafaela, una mujer de 33 años originaria de Sola de Vega que optó por ofrecer pan de muerto para ayudar a costear el tratamiento oncológico de su segundo hijo.


En esa angustia en que decenas de familias que acuden al Hospital de la Niñez Oaxaqueña, en San Bartolo Coyotepec, se ven envueltas por la falta de medicamentos oncológicos, Rafaela conoció a Elena y aceptó la propuesta de promocionar la venta de pan de muerto a favor de Juliancito.


El efecto social no se hizo esperar, ha recibido muchas llamadas a su número de celular 9513072480 y “ya tiene bastantitos pedidos” que entrega por las mañanas, pues en las noches se encarga de la elaboración y en las otras horas al tratamiento de su hijo que ingresó al hospital este martes.


“Estamos batallando”, dice sin desánimo, pues apenas el lunes envió por paquetería un pedido de pan a Oregón y ayer otro a Ciudad de México.


Pan artesanal


Rafaela aprendió el oficio de panadera en Sola de Vega. Cuando el cáncer la hizo venir a la ciudad de Oaxaca, traía para vender, vio que funcionó “y fue la motivación para empezar a trabajarlo”. 


Desde hace meses que tuvo que cambiar su residencia para estar más cerca del hospital, además que en la casa donde renta habilitó un espacio con unos de sus familiares para elaborar el pan.


A falta de máquinas como una revolvedora que le facilite el trabajo, ella realiza todo a mano. En una bandeja grande amasa los ingredientes que tras salir del horno se han convertido en un medio de subsistencia.


Para el tratamiento requiere vincristina y debe pagar hasta 7 mil 500 pesos, pues cada frasco suele costar mil 500 pesos y Juliancito ha requerido 5 dosis.


Ayer que ingresó al Hospital de la Niñez para su quimioterapia, no había daunorubicina. La única salida fue que el médico la cambiara por doxorubicin, otro fármaco anticanceroso, pero el temor es que a la larga afecte el corazón de Juliancito.


Pedidos a favor de Juliancito al teléfono: 9513072480.

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