Los días de feria Adrián toma su tara de chicharrines y papas, se va al zócalo capitalino y comienza a vender.
Las ganancias son pocas y grande el sacrificio rumbo a su meta: llegar a ser médico forense.
Tiene 17 años de edad, es estudiante del Centro de Bachilleres del estado de Oaxaca (Cobao) y para sobrevivir, sostener sus estudios y ayudar en el gasto del hogar, es comerciante ambulante, labor que desempeña desde que el reloj marca las 18:00 horas hasta llegada la medianoche.
“Nuestros recursos son escasos. No ganamos lo suficiente. Vendemos papas y chicharrines en ferias. Mi mamá es quien busca sacarnos adelante. Yo en vacaciones me voy a trabajar para tener dinero para apoyarla”, explica con la madurez de una vida forjada a golpes de sacrificio y marginación, incluso desde antes de que su padre los abandonara.
Sustento para su familia
La familia conformada por la madre, Adrián y su hermanita de 12 años, habitan dentro de los cinturones de pobreza de la agencia de Pueblo Nuevo en la capital del estado.
Su casa construida con material precario, sin servicios básicos como energía eléctrica, agua potable y drenaje, es un patrimonio construido en el aire; el terreno todavía no es propio.
Establecido en esa realidad que le arrebató la niñez, Adrián se hizo una promesa: será médico forense y de esa manera podrá lograr que su madre trabaje menos o deje de trabajar.
Así que todos los días se levanta antes de que el sol salga, camina más de un kilómetro cuesta abajo entre calles polvorientas hasta llegar a la parada de autobús más cercana que lo lleve hasta el plantel de Huitzo del Colegio de Bachilleres de Oaxaca en donde cursa el segundo semestre.
“Voy a pasar a tercer trimestre y la capacitación que tengo es un poco cara. Necesito trabajar más”.
Al mes logran tener ahorros por mil pesos. Cuando salen a vender se llevan 4 o 5 taras de chicharrines y papas, cada una con 40 bolsitas de a 15 pesos. De lo obtenido una parte se reinvierte y la otra se distribuye entre gastos del hogar y de la escuela.
“Hay veces que no hay venta, no hay dinero y mi mamá tiene que pedir prestado para que vayamos a la escuela. Ella quiere que cumpla mi sueño de ser médico forense”, explica.
Necesita una beca
Para poder continuar con sus estudios Adrián tiene que juntar seis mil pesos para la compra de su material. Durante las vacaciones logró ganar 500 pesos pero aún falta el resto. A pesar de las dificultades sus ánimos no se ven disminuidos.
A través de este medio, Adrián hizo un llamado al gobierno del estado para que le otorguen una beca que pueda ayudarlo a continuar estudiando y de la misma manera pidió ser incluido en algún programa social que le permita colocar piso firme en su casa y el establecimiento de un baño seco.
El Plan Estratégico Transversal Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes señala que dos de cada tres niñas y niños que trabajan no aportan ingresos al hogar, debido a que prácticamente no reciben ingreso por su trabajo y que treinta por ciento de niñas y niños que trabajan en actividades no permitidas por las leyes laboral se ocupan en la agricultura.
Niñas y niños son sometidos a jornadas muy largas, estando expuestos a climas extremosos y a químicos nocivos para su salud, privandoles de la escuela y de su derecho al juego.
