El gobierno del estado debe implementar de manera urgente un programa de apoyo a los migrantes oaxaqueños y sus familias, porque la pérdida de trabajo por el COVID-19 en Estados Unidos en el corto y mediano plazo reducirá significativamente el envío de remeses a las comunidades expulsoras de mano de obra, lo que profundizará aún más su pobreza, afirmó el doctor en Desarrollo Regional por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Felipe López Hernández.
El investigador, que migró a los Estados Unidos a la edad de 14 años desde su pueblo natal San Lucas Quiaviní, manifestó que el gobierno de Oaxaca todavía no dimensiona la repercusión que va a tener la pandemia de COVID-19 en las comunidades indígenas, que en un mes, más o menos, van a empezar a resentir el impacto económico por la reducción de las remesas.
“Primero porque muchas de las personas migrantes de Oaxaca, principalmente Tlacolula de Matamoros y la Sierra Norte, cuando llegan a Estados Unidos trabajan en las áreas de servicios, sobre todo en Los Ángeles, y han perdido su trabajo porque los restaurantes fueron cerrados por el COVID-19 y si ahorraron unos dólares ahora los están gastando; además como muchos migrantes no tienen documentos no van a poder recibir el estímulo de mil 200 dólares que está otorgando el gobierno federal estadounidense”.
Comentó que en este contexto va a ser muy difícil que los trabajadores oaxaqueños puedan enviar algún recurso a sus familias.
“El año pasado Oaxaca recibió alrededor de mil 800 millones de dólares, lo que equivale al 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mucho dinero que no solo beneficia a las familias, sino a las propias comunidades indígenas porque reactiva su economía”.
El académico que ha realizado trabajo de investigación de campo en la Sierra Norte, Ixtlán de Juárez, Villa Alta y el distrito de Tlacolula, señaló que en promedio los trabajadores envían alrededor de 300 dólares, 6 mil pesos para dos o tres semanas, y sus familias dependen de este dinero para subsistir.
Sin apoyo por desempleo
“Algunos trabajan un poco en el campo, pero como es poco productivo, básicamente viven del dinero que les envían de los Estados Unidos”.
López Hernández manifestó que en los cuatro años de gobierno de la presente administración se ha tenido en el abandono a las comunidades de migrantes, ni siquiera se los apoya ya en el traslado de cadáveres.
“La semana pasada me llamaron para decirme que hace semanas que no han podido repatriar el cuerpo de un oaxaqueño que se encuentra en Nueva Jersey y hay otros más”.
“En este periodo del COVID-19 las familias binacionales son las más vulnerables porque por un lado, en Estados Unidos si no tienen documentos no pueden recibir apoyos del gobierno de Estados Unidos y si pierden su trabajo no hay manera de encontrar un nuevo empleo en este momento; pero también en sus comunidades de origen no hay quien apoye a sus familias y ellos no están en condiciones de enviar remesas”.
Dijo que como migrante y oaxaqueño está sumamente preocupado por la situación de los trabajadores migrantes y sus familias.
“El estado necesita estar preparado para apoyar a las familias que se van a quedar sin recursos, porque en Oaxaca las remeses contribuyen a mantener un buen número de familias”.
Manifestó que alrededor de 2.2 millones de oaxaqueños viven en los Estados Unidos, casi la mitad de la población total del estado, porque además la migración se ha convertido en un tipo de válvula de escape a la presión social, porque de otro modo la entidad habría vivido diversos conflictos sociales.
2.2 millones de oaxaqueños viven en los Estados Unidos
