Entrado en años y sin fuerza suficiente en las piernas más que para aguantar un paso a la vez, durante los últimos tres años, Remigio Salvador, zapoteco oaxaqueño, ha ido de trámite en trámite, oficina en oficina buscando dejar de vivir en las ruinas que dejó el sismo de 2017.
El hombre, es una de las 600 personas contabilizadas por la Red Regional de Vecinos Afectados por los Sismos, que hasta el momento continúa en la lucha por alcanzar apoyo para la reconstrucción de sus viviendas, la de él ubicada en Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, una de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico de 8.2 grados Richter de aquel año.
La noche del 7 de septiembre, él y su familia platicaban en el corredor de su casa cuando vino el estruendo. La furia explotada debajo de sus pies tronó paredes, ventanas, cornisas y su tranquilidad. Le arrebató el patrimonio de toda la vida.
La casa la construyó con sus propias manos, cada sábado hacía un poco de block hasta que tuvo el suficiente para levantar paredes y techo para él, su esposa, cuatro hijas y tres nietas.
“Yo hice mi block, pagaba al albañil de poco en poco hasta que construí mi casa. Fueron como 10 años. No fue fácil. Hubo mucho sacrificio. Yo no descansaba los sábados y domingos, me la pasaba construyendo mis blocks. Así poco a poco logramos hacerlo”. A las 23:49:18 horas del 7 de septiembre la furia del sismo destruyó en pocos segundos su esfuerzo.
Hoy el hogar se encuentra vacío. No hay muebles. El piso del corredor es cama de Remigio, quien se niega a abandonarlo esperanzado en que en cualquier momento lleguen a censarlo como damnificado. El lugar está venteado, agrietado, endeble a otro sismo. No es habitable y por lo mismo su familia tuvo que acomodarse en otro sitio.
El primer año, “yo no me moví de mi casa, estuve esperando a que llegaran a censar. No me salgo para estar al pendiente de cuando lleguen, pero nunca pasaron por acá”. Él habita en el Barrio Guichivere de Santo Domingo Tehuantepec. Recientemente cumplió los 65 años, cada paso lo da apoyado en bastón. La rodilla, como él dice, lo venció, tras varias caídas en su trabajo como obrero.
“Yo tengo fe en que nos van a dar un apoyo para a ver si podemos arreglar la casa otra vez porque ahora sí que fue un sacrificio el construirla”.
De acuerdo con el Censo de viviendas y acciones para la reconstrucción: transparencia y rendición de cuentas, de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano, los sismos de 2017 dejaron daños en 63 mil 336 viviendas ubicadas en 41 municipios de Oaxaca. El registro de la Red Regional de Vecinos Afectados por los Sismos, que en Oaxaca aglutina a 42 pueblos del Istmo, señala es que hasta el momento hay al menos 600 familias con viviendas incompletas.
