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Sismo "esfuma" a líderes y membretes "sociales"

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Los daños que en Oaxaca han dejado los sismos del 7 y 19 de septiembre concretó el descontento de la ciudadanía hacia partidos políticos, en quienes ya no ven una opción para resolver los problemas del país.


Además, se generalizó un rechazo a funcionarios y dirigentes de organizaciones sociales corrompidas, pero sobre todo porque, si ofrecen una ayuda se condicionada a la fidelidad electoral.


Para el sociólogo y analista político, Isidoro Yescas Martínez, ese descontento se reflejó claramente en la iniciativa ciudadana para que a los partidos políticos se les eliminen sus prerrogativas y esos recursos se usen para las personas daminificadas.


“La gente ya no ve en los partidos políticos una opción para resolver los problemas del país o de sus comunidades. Tampoco encuentran en los liderazgos de las organizaciones sociales una alternativa por que se volvieron clientelares y se corrompieron”, afirma.


La “fuerte crisis de liderazgo” que observa en los movimientos sociales en Oaxaca inició, a su juicio, desde la desarticulación de actividades que realizaba la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), cuya dirigencia está dividida.


Por lo que se refiere a la región del Istmo, la más afectada con el sismo del pasado 7 de septiembre, organizaciones sociales como la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo de Tehuantepec (COCEI) o la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (Ucizoni) no han mostrado una actividad intensa ni organizada a favor de la gente damnificada.


Tienen una fuerte presencia en diversos municipios del Istmo, pero su ausencia se entiende porque “muchos de sus líderes se han corrompido o coptado por los gobiernos”.


Es la sociedad civil e incluso grupos religiosos los que apoyan a los damnificados e intentan generar estructuras de apoyo con nuevos actores al margen de organizaciones sociales, partidos políticos y el propio Gobierno del Estado.


“A partir de los sismos la sociedad está generando nuevas estructuras de ayuda y solidaridad de las que carecen las organizaciones que son clientelares porque dan apoyos a cambio de votos o lealtades políticas”, analizó.


Y asentó: “En el caso de estos desastres no opera así porque la gente requiere apoyo inmediato y desinteresado, cuando los partidos políticos u organizaciones juegan a captar el voto”, por lo que en esta “crisis de credibilidad y rechazo”, también a ellos “se los está llevando esta tragedia”.

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