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Reencuentro navideño; migrantes regresan a Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Leticia había perdido las fuerzas durante el trayecto. Estaba en la segunda defense (protección). Unas personas le ayudaron a pasar a su bebé de un año de edad.


“La dejé caer de una altura de tres metros para que abajo la cacharan. El coyote ya la tenía en brazos cuando todos empezaron a correr porque venía la migra. Pensé que la perdía”, recordó.


Las imágenes regresan a la memoria de Leticia Romero Rojas cuando pisa tierra oaxaqueña, aquella que dejó en 1985, con una vida completamente establecida, para ir en busca del llamado "sueño americano".


“¡Fue muy duro, pero lo encontré!”, afirma mientras aborda una vagoneta que la llevará a la localidad de Rojas de Cuauhtémoc para visitar a su hermano, recientemente diagnosticado con cáncer.


En este año se estima la llegada vía aérea y terrestre entre 6 mil a 8 mil connacionales provenientes de algunas entidades de la república mexicana y del extranjero, principalmente de California, Chicago, Georgia, Nueva York, Florida, entre otros que pertenecen a Estados Unidos.



La edad promedio de los migrantes de retorno en hombres es de 35.6 años.  FOTO: Emilio Morales

Leticia es residente en Los Ángeles, California. Se dedica al cuidado de bebés y limpieza de casas.


La última vez que regresó a Oaxaca fue hace tres meses de emergencia para brindar apoyo moral a su hermano. 


"Regreso a casa"


Es diciembre y en el Aeropuerto de la Ciudad de Oaxaca, la sala de espera tiene sabor a cálidos reencuentros, a abrazos rezagados por años, a sonrisas guardadas, deseos de comer tlayudas con chapulines y lágrimas de felicidad.


En el caso de Leticia y su hermana Nuria, los sentimiento son contradictorios. Por un lado, su corazón palpita velozmente cuando, desde el avión miran el cerro del Fortín, los campos de cultivo de San Juan Bautista la Raya, las calles que desde esa altura se ven diminutas.


El avión pisando tierra les evoca la afamada melodía que les recuerda que aquí, "Dios nunca muere".



Siete de cada diez migrantes de retorno son hombres.  FOTO: Emilio Morales

Por otro lado, el corazón también se apretuja, se acongoja pues no son las circunstancias en las que desearían regresar.


Hace un par de meses su hermano fue diagnosticado con cáncer. No saben qué vendrá después.


El recuento


“No sé cómo, pero salté la defense y corrí hacia donde vi que había desaparecido el coyote. El miedo y el terror hicieron que la adrenalina se me elevara. Cuando llegué a la esquina vi que como abejas a la miel, las personas se aventaban en una combi vieja. Yo corrí y me aventé dentro como cuando los niños se lanzan sobre los dulces después de rota la piñata. Me fui encima de todo con la desesperación de que iban a aplastar a mi hija. Estando en el piso la vi dentro de una llanta de refacción, en medio del rin. La combi tenía un hoyo y todo el humo del escape entraba. Mi cuerpo se empezó a dormir, ya no sentía las piernas, no podía respirar, no podía mover el cuerpo. La gente se empezó a mover y nos acomodaron como en una cajetilla de cigarros; éramos 32 personas en una combi”.


Ella era enfermera en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), tenía una carnicería en Rojas de Cuauhtémoc. Su trabajo le permitía vivir holgadamente.


“Realmente, necesidad no tenía pero quería un mejor destino para mi hija, no quería que se quedara en la comunidad y viviera lo que muchas mujeres pasan, como casarse joven y dedicarse a su casa. Después de todo, valió la pena. Ella está por terminar su carrera como química en Los Ángeles”.


"En Oaxaca vivir es una fiesta"


Nuria, hermana de Leticia, vive en Los Ángeles desde hace 34 años.


“Esto es muy desafortunado, quisiera haber venido a pasar los días de fiesta con la familia, pero hubieron situaciones difíciles en las que también hay que acompañar”, explica.


Ella dejó Rojas de Cuauhtémoc cuando tenía 17 años de edad. Fue en busca de empleo. Como la mayoría de quienes radican en Estados Unidos, su deseo es regresar a Oaxaca a descansar.


“Cada vez que regreso es sentir un cosquilleo en el cuerpo porque a pesar de los años siempre me emociono de oír el Himno Nacional, de ver la bandera, de saber de Oaxaca. Nunca nos despegamos de nuestras raíces. A pesar de que tenemos tantos años allá, mi esposo y yo, nuestro deseo es regresar. Ahora tenemos una hija en la universidad y lo que queremos es apoyarla a que salga y sea independiente”, expone.


De Oaxaca -agrega- se extraña todo: la tranquilidad, la comida, la convivencia frecuente con la familia, los lazos afectivos.


“Allá todo es rutina, siempre lo mismo, lo mismo, lo mismo. Aquí vivir es una fiesta, la gente disfruta de vivir. Se vive como se debe vivir”, expresa.


Los que regresan


De acuerdo con el Informe: Movilidad y migración internacional en Oaxaca, realizado por la Dirección General de Población de Oaxaca (Digepo), entre 2010 y 2015 volvieron a México casi medio millón de personas (495,434), de las cuales nueve de cada diez provenían de la Unión Americana.


El mismo informe agrega que Oaxaca fue la novena entidad con el mayor número de migrantes de retorno durante ese periodo de tiempo con 20,517 personas, representando el 4.1% de los migrantes de retorno en el país 


Es importante destacar que siete de cada diez migrantes de retorno son hombres, mientras que tres de cada diez son mujeres. Además, que la edad promedio de los migrante de retorno hombres fue de 35.6 años, siendo en las mujeres de 34.3 años.

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