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Reclaman vivienda tradicional en Ixtaltepec, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

ASUNCIÓN IXTALTEPEC.-En este municipio de la región del Istmo de Tehuantepec, el más castigado por los sismos del 7 y 23 de septiembre de 2017, si se toma en cuenta el número de viviendas existente y las que resultaron dañadas, un grupo de damnificados impulsa el proyecto Yoo Béñe (Casa de lodo, en zapoteco) para reconstruir sus viviendas, pero sobre todo para rescatar la construcción tradicional de las casas.


Con el apoyo de arquitectos e ingenieros voluntarios, medio centenar de personas, la mayoría mujeres, se dedica a elaborar adobes, rescatar tejas y acarrear piedras para la cimentación, “porque queremos casas como las que perdimos, pero también que sean seguras, antisísmicas”.


LA TRANSFORMACIÓN URBANA


El señor Roldán Figueroa Martínez manifiesta que las pésimas condiciones en que viven los damnificados desde el 7 de septiembre y la falta de un apoyo gubernamental efectivo para reconstruir sus casas, los obligó a organizarse y buscar alternativas para solucionar el problema de carencia de vivienda que enfrentan.


“La verdad reaccionamos tarde porque después del día 7 las autoridades ordenaron demoler las casas afectadas y derrumbaron todo, sin preocuparse por conservar la arquitectura de la región; permitimos que todo eso se destruyera y lo lamentamos, porque ahora vemos cómo está cambiando la imagen urbana de Asunción Ixtaltepec con varillas, cemento, tabicón o láminas”.


Añade que es necesario rescatar la imagen tradicional del Istmo de Tehuantepec, “volver a nuestros orígenes”.



Elaborar adobes es un arte que se había perdido en Asunción Ixtaltepec.

Expresa que cientos de constructoras han acudido con los afectados para proponerles edificar su vivienda, -aunque la verdad solo quieren el dinero de las tarjetas-; “algunos cayeron y ahora vemos unos huevitos no aptas para la región y entonces unos arquitectos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), principalmente Ramón Aguirre, nos convencieron de edificar nosotros mismos nuestras casas, con su asistencia técnica”.


“Nosotros decimos sí al adobe porque se ha demostrado que resiste a los sismos, pero también vamos a poner bases de piedra y columnas, para fortalecerlass porque no son los temblores los que destruyen las viviendas, sino la forma en que están construidas y el suelo en el que se levantan”.


Comenta que buscaron asesoría para elaborar los adobes, ya que hace tiempo se dejaron de fabricar en el municipio, “lo curioso es que las más entusiastas son las mujeres y una mujer nos está enseñando a elaborarlos”.


LA PRIMERA CASA


Francisco Javier Cruz informa que los integrantes de Recuperación de Servicios (Redes) los asesoran para rescatar la forma tradicional de construcción, “porque es importante recuperar lo que los nuestros nos dejaron”.


En su terreno donde ya se avanza en la cimentación, señala que la señora Naima Antonio Ortíz elabora tabiques y les enseñó a producir abodes, porque ya los había dejado de hacer en el municipio. “Al principio tuvimos un pequeño inconveniente porque no encontrábamos la fórmula para el abode, pero ahora ya hasta la escribimos en un cártel para que no se nos olvide”.


“En mi caso ya se inició la edificación de mi casa, ya se avanzó en la cimentación, porque prácticamente va a ser antisísmica, de acuerdo a lo que nos dicen los ingenieros y arquitectos”.


LAS MUJERES


La señora Isabel López Pérez subraya que la mayoría de los participantes del proyecto son mujeres. “Nosotras elaboramos adobes, cocinamos la comida y hasta acarreamos piedra, porque lo que queremos es tener nuestra casa lo más pronto posible, ya son muchos meses de dormir en los patios de lo que fue nuestra vivienda, a la intemperie”.


Expresa que ante la falta de apoyo gubernamental para reconstruir sus viviendas, “nos organizamos y buscamos una solución a nuestras necesidades, es decir que la vivienda fuera de bajo costo, levantarla lo más parecida a la que perdimos, que conserve la forma y materiales tradicionales de la región, lo que fue posible gracias al apoyo de diversos profesionistas y organizaciones civiles”.


Agrega que todavía requieren de la solidaridad de instituciones de los tres niveles de gobierno, empresarios, organizaciones no gubernamentales y demás, “ya que no contamos con los recursos suficientes para edificar todas las viviendas”.


“Esto a pesar de que todo lo hacemos con tequio, entre todas traemos comida, compramos el barro, hacemos los adobes, etcétera; nos cuesta mucho trabajo porque no tenemos los recursos económicos suficientes, pero confiamos en cumplir todos nuestro objetivo”.


López Pérez comenta que no volverá a tener la casa que le heredaron sus padres, que era de adobe, “pero ahora vamos a tener otra con el mismo material y más resistente porque tendrá cimentación y una forma particular de integrar las paredes de adobe ya que irán unidas por carrizos, como si fueran módulos, para evitar que las fracturas o grietas dañen toda la pared o la misma se caiga en caso de un sismo”.

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