A Brenda se le ilumina la mirada cuando de aquellas bolsas extraen diversos comestibles. Curiosa se acerca a la mesa metálica y con voz baja pregunta a su mamá si puede tomar un yogurt.
“Tómalo es tuyo” responde Iraís, Brenda no lo puede creer, pero con todo y eso toma el yogurt y empieza a comerlo.
La pequeña de siete años junto con su hermano Misael de tres y su madre Socorro, recibieron ayer víveres donados de personas que radican en la Ciudad de México.
La colecta
A partir de la publicación, el 2 de octubre pasado, en las redes sociales de NOTICIAS Voz e Imagen, del caso de Socorro y sus dos pequeños, una veintena de usuarios se interesó para ayudar a esta familia golpeada en la pobreza.
Amado Chiñas compartió en su red social el caso de la familia y solicitó el apoyo de todos los interesados para realizar una colecta. Al cabo de unos días su solicitud tuvo respuesta.
A diez días de la publicación de la nota informativa, ayer Miriam González y su hija Iraís Antonio en representación de las familias de la Ciudad de México hicieron la entrega de despensa a la familia de la pequeña Brenda.
La Entrega
La familia habita en la Segunda Sección de la agencia Guadalupe Victoria, al norte de la capital oaxaqueña, hasta donde se trasladaron Miriam e Iraís con la despensa. Al llegar a aquel cuarto de lámina y madera, Socorro las recibe con pena, pues adentro la lluvia hizo estragos en su piso de tierra.
El objetivo es uno, poder ayudar a Socorro a ser autosuficiente para que pueda generar ingresos, ya que debido a una discapacidad no puede emplearse en cualquier trabajo.
Luego de que le explican cómo se realizó la colecta, las bolsas de despensa empiezan a llegar. En estas hay pastas, café, cereales, leche, enlatados, fruta, agua potable, jugos, vasos, platos y azúcar, entre otros productos.
Socorro no puede ocultar las lágrimas que le provoca la labor humanitaria que hicieron por sus hijos, pues debido a la falta de trabajo y oportunidades muchas veces no tienen para comer sano.
Quisiera un negocio propio
La felicidad de Socorro es evidente; asegura, emocionada, que nunca había recibido un regalo de esta magnitud en su vida.
Desea salir adelante y algún día tener un negocio propio, como de venta de pollos, memelas o tostadas, para poder darles lo necesario a sus hijos.
Construir un cuarto de concreto es ottro de sus sueños, pues actualmente con la lámina y madera el agua de la lluvia se filtra y en invierno el frío les cala hasta los huesos.
“Mi lámina ya gotea y el piso se vuelve lodo; la pasamos mal cuando llueve por que me veo en la necesidad de colocar nylon y cubetas para las goteras”, indica.
Además, su hija Brenda, quien estudia la primaria, no cuenta con útiles escolares, zapatos y uniforme; los libros afortunadamente se los proporcionó la institución educativa.
de lo que sí está segura es de que no quiere dejar de mandarla a la escuela, pues su ilusión es que sus hijos terminen sus estudios. “Con la ropa que tiene la mando, y le digo que vaya como sea, porque no tengo el recurso para comprar sus cosas y ella tiene que aprender. Yo hable con el maestro para que me acepte a mi niña y me dijo que no había ningún problema”.
Socorro se muestra optimista, pues sus hijos son su motor, y su deseo es salir adelante. La donación que le hicieron le demostró que no está sola y que hay personas que desean apoyarla en su objetivo.
