La senadora por el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Susana Harp presentó una iniciativa de reforma constitucional, a fin de establecer en la Carta Magna el reconocimiento de los afrodescendientes mexicanos como una comunidad plena de derechos.
Durante su intervención en la tribuna de la Cámara Alta, aseveró que en muchos sentidos los afromexicanos también son pueblos originarios, porque ya estaban presentes mucho antes de la creación del Estado nacional.
“Las doctoras María Elisa Velázquez, Gabriela Iturralde y los doctores Aguirre Beltrán, Ortiz Escamilla, entre muchos académicos más, nos explican cómo se construyeron los reagrupamientos étnicos y culturales que sobreviven hasta la fecha, y ellos se autonombran como negros de la costa, chocos, jarochos, mascogos, morenos, pardos, mulatos, entre otros”.
Aseveró que si hoy los afromexicanos fueron considerados un pueblo originario, constituirían en número de personas el tercer grupo étnico en importancia, sólo después de los náhuatl y mayas. “Tal es su presencia a nivel nacional que 1 millón 381 mil 853 personas se reconocieron como afrodescendientes, en la Encuesta Intercensal 2015, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi)”.
Dijo que piden su reconocimiento constitucional, porque estos mexicanos viven en su propio país una discriminación estructural que se presenta en el trato diario entre personas o cuando acuden a una institución, y peor aún, cuando tratan de cruzar las fronteras de su México.“Es una discriminación que ha llegado a los extremos de deportar afromexicanos a Centroamérica por su color, fisonomía, acento. ¡Qué prejuicio! ¡Qué profunda ignorancia!”.
Añadió que el colmo del maltrato se presenta cuando las autoridades migratorias los hacen cantar el Himno Nacional para confirmar su nacionalidad. “A cualquier le resultaría inverosímil andar de un lado para otro con su carta de nacimiento y su acta, y su credencial de elector. Para ellos no, es asunto de todos los viajes dentro del territorio nacional”.
Recordó que en el 2001 se reformó la Constitución de Oaxaca para reconocer, en el artículo 16, al pueblo y comunidades afromexicanas a sus reagrupamientos étnicos y culturales; en el 2014, la de Guerrero hizo lo propio; en el 2016, fue la de la Ciudad de México; y en 2017, Veracruz.
Dijo que hace apenas 15 días, sólo 15 días, el 4 de octubre, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mujeres mexicanas pidieron una reforma constitucional que reconozca la contribución histórica y los derechos colectivos de las poblaciones afromexicanas y afrodescendientes, y quiere ser portadora de estas aspiraciones.
