En México la violencia y la impunidad siguen haciendo que el miedo y la censura reinen. Los periodistas de investigación que abordan temas relacionados con el crimen organizado y la corrupción, se enfrentan sistemáticamente a intimidaciones, amenazas y violencia física. A menudo se ven obligados al desplazamiento forzado; si optan por permanecer en el sitio pueden pagar con su vida su trabajo informativo, señala la organización Reporteros Sin Fronteras.
Informa que en el 2017 en México 11 periodistas perdieron la vida, lo que hizo de este país el segundo más mortífero del mundo para la prensa ese año, después de Siria. El asesinato de Miroslava Breach en el estado de Chihuahua y el de Javier Valdez, en el de Sinaloa, dos experimentados periodistas que investigaban casos de complicidad entre el crimen organizado y el gobierno, provocó conmoción en el país y gran preocupación en la comunidad internacional.
En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se conmemora este día, agrega que en lo que va de 2018 en México ya ha sido asesinado un periodistas, Carlos Domínguez Rodríguez, en Matamoros, Tamaulipas-
La organizaciones señala que como en años anteriores, los gobiernos de estos países: Salvador, Guatemala, Honduras y México, –gangrenados por el tráfico de armas y de droga– mostraron su impotencia para poner freno a esta ola de violencia.
Cuando cuentan con mecanismos de protección de periodistas –como es el caso de Honduras y México–, estos son ineficaces y no se adaptan a la situación de los reporteros, que trabajan en medio de lamentables condiciones de seguridad y con gran precariedad, sobre todo los de la prensa local independiente.Subraya que en el año 2018 habrá elecciones presidenciales en algunos de los países peor calificados del continente –Cuba, Venezuela, México, Colombia y Brasil–. Esto podría repartir nuevas cartas y augurar una nueva relación entre los gobiernos y los periodistas.Reporteros Sin Fronteras (RSF) observa una ligera mejoría en la situación de la libertad de prensa del continente americano. Sin embargo, en numerosos estados de América Latina persisten problemas como la impunidad, la violencia contra los periodistas y las políticas autoritarias frente a la prensa.
