Frente al zócalo de la ciudad capital es evidente un cúmulo de niños que habitan en casas de campañas improvisadas de personas que no tienen un hogar; pero más allá, calles adelante, bajo la nublada mirada de las autoridades y la ciudadanía, hay otros más ignorados y abandonados a su suerte.
Son jóvenes y niños que han hecho de la calle su hogar y mejor aliada, aquí se han hecho, “a la fuerza”, hombres y mujeres para defenderse de la violencia y la brutalidad de un sistema que no parece tener respuesta a este problema.
Para este sector los derechos humanos de la niñez solo es un discurso de políticos y gobernantes porque no gozan del derecho a una vivienda digna, a la educación, son víctimas de las redes de trata y prostitución, sufren de abusos sexuales o bien se enfrentan al acoso de la policía y de las autoridades.
La historia
Geovani N. alias el Choky deambula por el centro de esta ciudad, su aspecto desaliñado y sucio lleva a que, al pasar, las personas den un paso al costado, lancen un gesto de desagrado o desvíen la mirada.
Él se dedica, junto con otros infantes, a pedir limosna en restaurantes situados en los portales del zócalo de la ciudad, pero trabajadores o parroquianos lo corren, lo ignoran o piden que se retire; la actitud despierta en él la molestia, el joven resentido con la vida y con la sociedad que lo rodea.
Geovani no es de Oaxaca, desde hace tres años se fugó de la casa; es de Iguala Guerrero. Cuando se le pregunta por qué, se limita a responder “ya no quería estar con ellos”.
En el monumento a la Madre.
“Me fui caminando solo, tenía 12 años llegué a Pinotepa y estuve en albergues, pero no me gustó y me salía a la calle, así estoy mejor”.
El Choki llegó hace dos años a la capital oaxaqueña, y las calles se han convertido en su hogar y cobijo; acepta dialogar mientras come un par de galletas y toma un refresco que se le ofrece.
La droga
“Para que le voy a mentir, sí me gusta”, dice al confirmar que consume estupefacientes.
¿Qué consumes?
-Pues mire me gusta la mariguana, pero también el thiner, coca o cemento
¿Con qué frecuencia?
-Casi diario
¿Consumes con tus amigos?
-Sí con ellos, son varios, pero no me acuerdo de sus nombres
¿Cómo consigues dinero, has robado alguna vez?
Carne de cañón
-Al principio, pero no me gusta, pido limosna o hago trabajos, a veces las organizaciones nos contratan para apoyarlos a ser bulla, a ir a los bloqueos con ellos.
Geovani cojea al caminar y, cuando se le pregunta qué tiene, se apresura a decir que son las chanclas nuevas que acaba de comprar, pero más bien parece llagas las que tiene en sus pies, curtidos por mucho tiempo de caminara descalzo.
Trabajo prohibitivo
De acuerdo con el Inegi, más de 95 mil infantes oaxaqueños trabajan en labores no permitidas
54.4% en el sector primario
16% en el sector secundario
27.5% sector terciario
2.1% no especificado
Fuente: Módulo de trabajo infantil 2015 / Inegi
El joven sin pasado
Se niega a recordar su pasado, como si tratara de borrarlo de su mente, repite constantemente que dejó su familia porque ya no le gustaba estar con ellos, pero acepta que le duele haber dejado sus hermanitos.
Abundan jóvenes en situación de calle
Como él varios jóvenes que se encuentran en la misma situación consumen drogas todos los días. Además de la zona centro de la ciudad donde casi siempre son vistos, también hay jóvenes en inmediaciones del Mercado de Abastos.
O bien en el crucero de 5 Señores, donde incluso han tomado su guarida en pilares que sostienen el puente del lugar.
Cruceros, lugar de trabajo
Limpiaparabrisas, la ocupación "mas socorrida"
Los cruceros de la ciudad se han convertido en el lugar preferido para trabajar de estos jóvenes y niños para ganar unos cuantos pesos limpiando parabrisas, vendiendo productos o realizando algunos malabares.
Éstos jóvenes son quienes, ante su necesidad, son utilizados por organizaciones sociales que los ocupan para realizar sus bloqueos. 200 o 250 pesos es la paga, muy buenos para ellos y la mayor parte del pago se va en comida y drogas.
Se carece de un censo de situación de calle de niños y jóvenes
En el estado hasta el momento se carece de un censo real de las condiciones y número de niñas, niños y adolescentes en situación de calle.
Datos expuestos por el Centro de Apoyo al Niño de la Calle de Oaxaca A.C (Canica), basado en cifras de un censo realizado en 2013, señala que solo en el municipio de Oaxaca de Juárez existían 5 mil niños y niñas en condición de calle.
El organismo consideró urgente la conformación de una red ciudadana, de investigación y análisis sobre la niñez oaxaqueña para trabajar en pro de la niñez en situación de calle.
Ninguneo y estigma social
Los menores en situación de calle desempeñan trabajos riesgosos vendiendo productos en cruceros, como limpia parabrisas o cargadores; mientras que son blanco fácil de accidentes, desarrollo de enfermedades e incluso pueden ser sujetos de explotación sexual o cooptados por bandas delincuenciales.
Solo en el municipio de Oaxaca de Juárez se pueden encontrar niños trabajando en el zócalo de la ciudad, Central de Abastos, Crucero de Viguera, Cinco Señores, Margarita Maza, entre otros.
A pesar de existir una ley que protege los derechos de la niñez e instancias de gobierno para atender la problemática, más acciones no son contundentes, toda vez que solo los programas sociales orientados hacia sectores vulnerables son asistencialistas.
Los jóvenes que viven en situación de calle son los sectores que más sufren la violencia, segregación, discriminación y opresión estructural de este sistema, Los jóvenes y los niños no viven en las calles por gusto: son niños abandonados desde pequeños o que huyen de sus casas o barrios por la violencia y el abuso.
