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Locas de la Plaza de Mayo doblegaron a la dictadura Argentina

Foto(s): Cortesía
Redacción

Jean-Pierre Bousquet, excorresponsal de la AFP en Buenos Aires, recuerda, cuarenta años después de presenciar el nacimiento del movimiento, la "fuerza" de las Madres de Plaza de Mayo que "doblegaron a la dictadura argentina".


El periodista, que estuvo en la capital argentina entre 1975 y 1980, fue testigo del golpe de Estado militar y de las protestas de las "Madres", que acudían todos los jueves ante la sede del estado mayor de la junta militar para denunciar la desaparición de sus hijos.


Unos 30 mil opositores desaparecieron durante la dictadura, y 500 niños fueron "dados y vendidos" a personas cercanas a la junta.


En el ministerio del Interior, donde iban a señalar la desaparición de sus hijas embarazadas o jóvenes madres, las "abuelas" sólo recibían "el desdén y el desprecio de los militares", recuerda el experiodista e historiador, que reside en la ciudad francesa de Narbona (sur).


"Fue una forma de genocidio", considera Bousquet. "El plan de los militares" era liquidar a la oposición discretamente. Para ello secuestraron a gente y la hicieron desaparecer, explica. Pero "no se atrevían a matar a los niños, así que los robaban, los daban o los vendían" a padres adoptivos.


El corresponsal asistió a las protestas de las Madres desde el comienzo, el 30 de abril 1977, día de su cumpleaños. Ante la actitud de los militares pensaron: "Si es así vamos a manifestar, vamos a plaza de Mayo" e invitaron al periodista.


"Llegaron 17, 17 con mucho miedo, a hacer una pequeña ronda alrededor de la pirámide de Plaza de Mayo, pero muy asustadas porque había que atreverse a hacerlo", explica. "Como no pasó nada, el jueves siguiente fueron más y cada vez más. Y poco a poco se volvieron más audaces".


En busca de la verdad


El reportero las siguió cada jueves. En la plaza de Mayo, caminaban en sentido contrario a las agujas de un reloj, llevando un pañuelo blanco para simbolizar el pañal de un bebé.


"En su mayoría no eran mujeres sumamente politizadas, no estaban preparadas para esta pelea, pero, como me dijo una (...): 'para nuestros hijos somos peores que un tigre, no vamos a aflojar hasta que digan la verdad'".


Respecto a la suerte que corrieron sus hijos, las madres no albergaban muchas esperanzas. "A veces no lo reconocen, pero saben que (los niños) están muertos, aunque no aceptan esa muerte mientras no se les diga cómo fue, cuándo, quién lo hizo (...) Quieren la verdad y este trabajo de memoria es muy importante" para ellas, asegura Bousquet.


"Con sus manifestaciones, las madres levantaron un poco el velo, y la amplitud de la represión apareció claramente", añade el septuagenario, que escribió "Las locas de plaza de Mayo", un libro publicado en 1982 en francés y en español.


"Para que la sociedad se curara de esa herida", las abuelas crearon un registro de los niños desaparecidos "nacidos presuntamente en cautiverio o secuestrados al mismo tiempo que sus padres", así como un fichero de muestras de ADN que sigue funcionando en la actualidad.


De los 500 niños desaparecidos, 116 fueron encontrados. "Cualquier argentino de entre 40 y 45 años puede tener dudas sobre sus orígenes", dice Bousquet, que visita ahora a los institutos de enseñanza franceses para abordar la historia de las Madres de Plaza de Mayo.

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