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Invidentes sortean ambulantes y carros en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

A su paso no es extraño encontrar un regaño o incluso una maldición; Ángel, sin embargo, es generoso, no juzga, al contrario, comprende que la sociedad no está preparada para convivir e interactuar con una persona invidente, a pesar de los tiempos que se viven en pleno Siglo 21.


Cada mañana, Ángel, cuya ceguera es congénita; camina diariamente por el centro de la capital de la mano de su pequeña hija, con quien a través de la música, buscan llevar el sustento a su hogar.


Su sonrisa es franca y su forma de “ver” la vida, definitivamente es distinta, no por el uso de sus ojos, sino por la sensación que percibe de la gente, del ambiente y de lo que escucha, a pesar de vivir en un mundo de oscuridad.


“Para nosotros los ciegos, andar en Oaxaca es jugar a la lotería: ¡el coche!, ¡la banqueta!, ¡el poste!; el mejor lugar para hacerlo en el centro es García Vigil, sus banquetas son las menos saturadas, claro, eso mientras no llegues a donde están cubiertas de tablas”, dijo sonriente.


Sin uno por uno


Marisa, su pequeña hija, esta de vacaciones en la escuela, por ello puede acompañar a su padre, pero comúnmente Ángel se defiende solo.


Su vivienda afortunadamente está cerca del zócalo de la ciudad, camina cerca de 15 calles para llegar al andador turístico, luego, cambia de escenario hacia el mercado Benito Juárez.


Aunque cada vez son más las personas que se acercan de buena voluntad a los ciegos para ayudarles, nunca falta quien trate de humillarles y, lo que es peor, no faltan las acciones gubernamentales que lejos de beneficiarles les perjudiquen.


“¿Ya se dió cuenta? eso del 'uno por uno' está a todo dar pero, ¿y los ciegos qué?, si los que miran tienen que andar librando carros, imagínese nosotros; los proyectos los realizan sin consultarnos”, expuso.


Agregó que la señalización en braille que hay en algunas calles de la ciudad no fue mala idea, pero muchas ya están dañadas y desgastadas; en otros casos, hay gente que ni siquiera sabe que existen.


Maltratados por ambulantes


Las bromas, insultos, discriminación y humillación que padecen algunos ciegos o débiles visuales, a muchos como a Ángel, ya no les afecta, pero el colmo de lo que puede ocurrirles es que los vendedores ambulantes sean los que más les insulten si por accidente llegan a tropezar con sus puestos.


“A veces me he topado con puestos en la calle de las Casas, que ocupan espacios de más o estructuras que están a la altura de las personas, hace poco iba con un amigo y tropezamos con los productos de uno, la dueña nos gritó ¡malditos ciegos!”, comentó y agregó:


“La gente no piensa que la ceguera no solo es congénita y puede en cualquier momento llegar a la vida de una familia, nosotros no peleamos porque estamos conscientes que ellos no tienen culpa de nuestra discapacidad”, puntualizó.

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