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Hablar con las manos, "un mundo distinto" para las personas no oyentes

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Laura y Jazmín nacieron para ser intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM). Su madre Marlene y su padre Anselmo eran sordos y su hermana María Isabel es hipoacúsica, sólo tiene audición en la mitad del oído izquierdo.


Ninguna de las dos recuerda cuándo aprendieron a formar palabras y frases con las manos, pero tienen claro que fue en su primera infancia.


Es Laura quien recuerda que en la sala de su casa, en la colonia La Cañada, en San Pedro Ixtlahuaca, le interpretaba a su padre lo que decían en las noticias o a su madre en las telenovelas de la noche.


 Derribar barreras


Aunque eran personas adultas, su mamá y su papá siempre necesitaron que les acompañara Laura a hacer trámites o compras, sobre todo para que pudieran conocer los precios y que las otras personas supieran qué necesitaban.



“Son dos mundos distintos”, dice Laura cuando se refiere a las diferencias que hay entre quienes pueden oír y quienes no, pero es para las personas sordas quienes las limitantes se hacen grandes por la falta de sensibilidad del resto que no entienden que es necesario conocer lo básico de la lengua de señas para romper las barreras de una discapacidad auditiva.


“Hay casos básicos, como en un accidente, donde las personas sordas no se pueden comunicar si no hay un intérprete de Lengua de Señas Mexicana”, advierte Laura Patricia Espinoza López, una mujer de 37 años que ha sido intérprete casi toda su vida, sin necesidad de tomar clases de manera formal.


La propia vida la ha llevado a formar lazos con personas sordas, como José Francisco, un hombre que por 30 años fue capacitador en las escuelas de educación especial y a quien ve como papá adoptivo. A su esposo Luis Antonio lo conoció porque su hermana Patricia es sorda.


“He sido intérprete toda mi vida, desde pequeña, porque mis padres eran sordos y mi hermana mayor María Isabel es hipoacúsica, tiene media audición en el oído izquierdo”, dice con ese orgullo resiliente de crecer en una familia que supo sobreponerse a la discapacidad.


 Aprender en el silencio


A Laura le tocó ser la de en medio. A su hermana María Isabel le tocó compartir la discapacidad auditiva con su hijo Oliver de 14 años, para quien la comunicación en la escuela es compleja.



“Va en una escuela normal, pero particular y es el único sordo, es muy complicada la comunicación con sus maestros, es como una barrera y él quisiera que algún profesor o compañero aprendiera la lengua de señas”, narra María Isabel, quien es maestra de Lengua de Señas Mexicana en la Escuela Normal de Educación Especial.


Lo que María Isabel y sus hermanas han visto es que las personas sordas se enfrentan a limitaciones laborales, “no tienen un trabajo seguro porque las empresas discriminan a las personas con discapacidad” o tienen dificultades para ejercer su derecho a la salud porque el personal médico no les entiende o se enfrentan a problemas legales porque no hay quien les defienda jurídicamente.


 Un trabajo valioso


“El mundo de oyentes es muy fácil para nosotros, pero las personas sordas lo ven y no lo pueden entender”, explica Jazmín, quien a sus 22 años ya es una intérprete de Lengua de Señas Mexicana certificada y está por concluir en una universidad privada la Licenciatura en Ciencias de la Educación.


Aprender de su mamá y su papá la Lengua de Señas Mexicana le abrió las puertas laborales. Desde los 17 ingresó a laborar a una televisora local y recientemente se integró al equipo del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).



Saber LSM fue también para Laura la oportunidad de insertarse en el mercado laboral después de concluir el bachillerato.


“No estudié lengua de señas, aprendí de la convivencia con las personas sordas y con mi familia” y al hacer un poco de memoria recuerda que la primera actividad por la que le pagaron 200 pesos por ser intérprete media hora fue en un evento de gobierno, en el sexenio pasado.


“Es cansado, pero la gente no valora nuestro trabajo, a veces te quieren pagar 50 pesos o que lo hagas gratis por ser para una dependencia pública”, pero Laura ha aprendido a que respeten su labor y además de que es parte de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca conforma el equipo de intérpretes de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión.


“Me hace sentir muy útil, porque es más accesible la información para las personas sordas”, una labor que ella hacía desde hace más de 30 años, pero en la sala de su casa, para que su papá pudiera entender las noticias o su mamá las telenovelas.


 


El 30 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Intérprete de Lengua de Señas.


 


¿Quién es un intérprete de LSM?


Aquella persona que facilita la comunicación entre personas sordas y oyentes. Interpretan dos idiomas distintos: la lengua de señas y el español o algún otro idioma.


 


En México



  • 2.4 millones de personas sordas.

  •  80 intérpretes de Lengua de Señas Mexicana certificados.


 


En la Ciudad de México existe la única Academia de Lengua de Señas Mexicana que abrió sus puertas en el 2019.


 


“No estudié lengua de señas, aprendí de la convivencia con las personas sordas y con mi familia”.


Laura



 


"La gente no valora nuestro trabajo, a veces te quieren pagar 50 pesos o que lo hagas gratis por ser para una dependencia pública”.


Laura


 



“El mundo de oyentes es muy fácil para nosotros, pero las personas sordas lo ven y no lo pueden entender”.


Jazmín.



 


“Va en una escuela normal (su hijo), pero particular y es el único sordo, es muy complicada la comunicación con sus maestros".


María Isabel


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