A los 16 años Víctor Manuel Peña salió de su casa en Arriaga, Chiapas, y aunque sus padres lo buscaron por años, no tuvieron éxito en encontrarlo.
Fue hasta el pasado agosto cuando, a través de una publicación en DIF Arriaga, supieron que estaba en Oaxaca.
Pasaron 15 años para que Víctor se reencontrara con su madre y tía el pasado 30 de agosto. Durante este tiempo, deambuló en las calles de Oaxaca bajo la lluvia y sol, durmiendo a la intemperie y creciendo su adicción a inhalantes como pintura, tiner, gasolina o lo que pudiera conseguir.
A principios de agosto, el Departamento de Servicios Asistenciales del DIF municipal de Oaxaca de Juárez recibió una llamada de integrantes del Comité de Vida Vecinal (Comvive) de la colonia Volcanes, reportando que un joven regularmente se drogaba frente a una escuela primaria, era Víctor.
A través de distintas visitas, José Enrique Pérez, licenciado en psicología; Fidel Pineda Vicente, brigadista; Denisse Jiménez Ramírez, paramédico y Martha González Ojeda, pasante de Derecho, se acercaron a Víctor y con pláticas lo convencieron de que aceptara recibir la ayuda que ellos podían brindarle a través del DIF municipal.
Ellos forman parte de las Brigadas de Censo de Personas en Situación de Calle implementadas por el DIF municipal.
El proyecto está dividido en tres fases: la primera es el censo; la segunda, el apoyo, y la tercera, continuar con la rehabilitación en un albergue, el cual aún no se concreta.
Fidel explica que diariamente hacen recorridos para identificar personas en situación de calle a quienes se le acercan y crean un nivel de confianza, “nos sentamos a su lado, creamos un vínculo, incluso una amistad, nos platican qué les pasó en el día.”, señala.
“Nosotros les decimos quiénes somos y que cuando quieran, ya saben que pueden pedir la ayuda”.
Por su parte, José recalca que al acercarse a las personas en situación de calle, les ofrecen agua o una barra de alimento para crea simpatía, no llegar directamente a hablar con ellos como si fuera una encuesta.
“Ellos también tienen miedo, pero en el acercamiento se hace la sensibilización, pues al escuchar nuestros nombres, ellos responden y empiezan un diálogo. Pasamos un tiempo con ellos, recabando la información y tratando de que no se vea invadido su espacio”, abunda.
“Sí quiero la ayuda”
Los brigadistas subrayan que es importante que las personas en situación de calle acepten por voluntad propia la ayuda.
“La estancia es voluntaria. Respetamos sus derechos. Muchas personas en esta situación han estado en centros de rehabilitación porque sus familiares los llevan, están a fuerza y aunque estén mucho tiempo, va a ser lo mismo. Por eso tiene que ser “el primer requisito” que ellos quieran y nos lo soliciten”.
Recuerdan que al llegar con Víctor Manuel, este se encontraba con resaca afuera de la escuela primaria y al llegar los brigadistas, le pidió que les ayudaran.
Denisse, la paramédico, lo revisó y supieron que tenían que llevarlo a uno de los centros de rehabilitación con los que tienen convenio para comenzar el proceso de desintoxicación, mientras que Fidel y José, gracias a los datos proporcionados por el mismo Víctor, se pusieron en contacto con DIF Arriaga para encontrar a sus familiares.
“Nos comunicamos en la tarde con el DIF y al día siguiente en la mañana, ya teníamos respuesta; su tía lo reconoció”, relata Fidel.
Agrega que, el proceso desde que conocieron a Víctor hasta que lo entregaron con sus familiares fue de casi 20 días, pues “un día lo reportaron, pasamos dos días buscándolo por la colonia, estuvo internado 2 semanas en el hospital y 6 días en lo que viajaron sus familiares”.
Fidel lamenta que no todas las personas en situación de calle quieren recibir la ayuda que este proyecto brinda, pues “muchos ya están acostumbrados a vivir en la calle, por lo que es difícil que renuncien y se reintegren”.
Mientras que el psicólogo menciona que un golpe duro que han recibido durante estos dos meses, se enteraron a través de las noticias que 3 personas que habían censado fallecieron en las calles, “fue algo muy triste porque nosotros les ofrecimos la ayuda y no la aceptaron”.
De proyecto a Programa
De acuerdo con Guadalupe Martínez Ricardez, jefa del Departamento de Servicios Asistenciales, hasta el momento tienen registrado 240 personas en esta situación y ya se encuentran atendiendo a 10 quienes sí aceptaron la ayuda.
Subraya que el 30 por ciento de este censo (que todavía se está haciendo) son migrantes y personas de otros estados.
“Aunque aún no tenemos un lugar para este proyecto, estamos trabajando en una casa donde se bañan y les damos comida nutritiva y ropa. Esperamos que pronto se convierta en un programa y apoyar más a todas las personas que encontramos”, comenta esperanzada.
Abunda en que, para que este proyecto se convierta en un programa, es necesario que tengan presupuesto e infraestructura, pero asegura que pronto ocurrirán ambas.
Guadalupe recalca que a pesar de no tener el presupuesto, continúan con sus labores para ayudar a personas en esta situación, pues asegura que “detrás de cada persona hay una historia” y ella quiere conocerlas para saber el porqué terminaron en las calles y cómo puede rescatarlas.
Por su parte, los brigadistas esperan que “esto sea un programa permanente porque estas personas siempre van a requerir un apoyo".
Agregó que también es importante la prevención, porque hay una razón por la que hay una situación de calle, ya sea por abandono o problemas de adicción y hay persona que nunca han tenido la oportunidad de estar en un centro de rehabilitación”.
Fidel el brigadista de DIF expuso que “ellos (los jóvenes de la calle) también tienen familias e historias de vida. Hay que acercarnos a ellos; son personas con necesidades básicas que se les han cerrado todas las puertas para reintegrarse. Puedes sentarte a platicar, no son personas diferentes, son iguales con una condición diferente”.
