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En México la informalidad al 80 por ciento, promedio que hay en países africanos

Foto(s): Cortesía
Redacción

En el país hay niveles de informalidad cercanos a 80 por ciento, como en el caso de Oaxaca o Guerrero, que son el promedio que hay en países africanos, señaló Roberto Gerhard, director general de Investigación y Estadísticas del Trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).


Al participar en el seminario "Afrontar los desafíos de la informalidad laboral desde el territorio", en conjunto con la Cepal, el funcionario aseguró que los niveles de informalidad en el país son muy heterogéneos y por ello se deben desarrollar medidas específicas para cada región.


"Hay promedios de un país africano, cercano al 80 por ciento o promedios cercanos a un país como España, que está en el continente europeo. Por ese nivel de heterogeneidad es importante desarrollar medidas específicas para cada región", comentó.


Por sección, el mayor número de trabajadores informales está en el sector servicios, pero en la agricultura y construcción el porcentaje de informales es de los más altos.


Añadió que hay una brecha salarial grande entre los trabajadores formales y los informales, la cual llega a ser del 80 por ciento, en promedio.


Durante el seminario se dio a conocer el informe "Estimación de la informalidad en México a nivel subnacional", en el cual se advierte que la región suroeste del país, conformada por Chiapas, Guerrero y Oaxaca, es la de mayor informalidad con un promedio de 79.6 por ciento, lo cual supera por mucho el promedio nacional que es de 56.9 por ciento.


"El suroeste de México muestra unas características particulares que, de cierta manera, explican esa informalidad tan elevada, que a su vez coinciden con bajos niveles de desarrollo y altos niveles de rezago económico con respecto al resto del país.


 "Entre las características principales de la región se encuentran la actividad agrícola y ganadera y el turismo, debido al gran arraigo de sus tradiciones, festividades y gastronomía", determinó el estudio.



 


Un mal difícil de combatir ante la falta de oportunidades 


Empezaron en su actual trabajo durante su adolescencia e incluso durante la infancia; desde los 10, los 12 o los 15 años comenzaron a "trabajar" ayudando a sus padres a poner el puesto, a acomodar la mercancía y, principalmente los fines de semana porque no había escuela, a vender.


Ninguno de estos hoy vendedores ambulantes, ya con 26 años de edad o con poco más de 30, recuerda exactamente cómo fue que sus padres, quienes los "indujeron a ello", empezaron en el ambulantaje; solo saben a grandes rasgos que los abuelos hacían algo parecido y esa actividad se convirtió en su modus vivendi.


“Pues yo me acuerdo que mi mamá hace ya 15, 16 años, más o menos, después de lo del 2006, agarró un lugar, se lo ofrecieron y pues le entró; hasta la fecha mira, hemos andado en varios lados, pero aquí es donde ya llevamos más. Yo empecé con ella, con mi mamá, ayudándole entre semana a poner el puesto, a levantar y sábado y domingo me estaba con ella todo el día. La escuela pues nada más la secundaria y ya, puro trabajar”, contó un comerciante de la zona de Las Casas, quien para evitar problemas, pidió llamarlo solo Rigo.


Heredan los puestos


Y es que además de definirse él mismo como un estudiante "desmadroso", Rigo platicó que no veía mucho futuro en el estudio y que incluso su abuelo le decía que solo de trabajar haría dinero y lograría cosas. Actualmente, su madre ya "le dejó" el puesto que ahora él, junto a su esposa y su hijo de 4 años, trabaja.


A unas cuadras de donde se instala Rigo vende "El Chino", comerciante que al igual que el otro entrevistado, se dedica al ambulantaje por "herencia".


“El lugar era de un tío, hermano de mi papá. Ahora sí que se lo dejaron a él y él se lo ofreció a mis carnales y una hermana que tengo, pero ninguno se animó; yo traía un taxi, de los rojos, anduve en Chedraui un rato, en carnicería, y mi papá me echó la mano pa’ quedarme aquí. La hemos hecho de todo, mis hermanos se fueron pa’l norte, por eso no quisieron andar aquí en el puesto”, contó.


A pregunta expresa de ¿qué necesitarían para salir adelante sin dedicarse al ambulantaje?, aunque ambas respuestas son diferentes, hay un fondo similar en los dos testimonios.


Difícil de combatir


“Pues yo creo que un millón de dólares ¿no?”, dijo antes de carcajearse y proseguir en tono más serio. “No, pues la verdad, creo que eso hubiera sido si le hubiera echado ganas a la escuela, ¿no? Yo veo que los que la arman bien, que tienen buen trabajo, pues es porque tienen estudio, aunque bueno, también unos que ni la primaria y hasta andan gobernando”, compartió "El Chino".


Por su parte, Rigo es claro en su respuesta y manifiesta que aunque sabe que una buena vida es responsabilidad de "uno mismo", también hacen falta las oportunidades.


“Necesitaría un trabajo en donde ganara unos 25, 30 (mil) al mes, que tuviera seguro, este de la casa, el Infonavit, vacaciones, aguinaldo y más que nada estabilidad, ¿no?, un contrato. Y creo que ni así eh, ya uno como está acostumbrado, pues ya no tan fácil deja esto. Como te digo, yo crecí aquí, con mi mamá, trabajando y pues esa es mi forma de vivir, no me veo pues dedicándome a otra cosa”, argumentó.


Si bien en las ciudades con altos índices de población, el comercio ambulante es visto como un mal que se tiene que erradicar, los entrevistados defendieron su trabajo y revelaron que por más intentos que se hagan, es algo difícil de combatir, pues lleva años practicándose y hasta es parte del color de las ciudades.


Alternativa para compradores, dicen


“Simplemente ahí está Tepito, ¿no?, allá en México. Y eso que es mero en México, en la capital. Años y años y no pueden ni controlarlos. Sí, tal vez el comercio ambulante es malo, da mal aspecto, te roba media calle, es hasta estorboso si quieres, pero ¿a dónde mandas a esa gente que chambea así?, ¿qué haces con ellos?, ¿los vas a mantener?... Toda esa gente, me incluyo, pues no tuvimos la oportunidad o no hubo la oportunidad para nosotros, por eso estamos aquí, no es por chingar”, justificó "El Chino".


Finalmente, Rigo dijo que no todo en el comercio ambulante es malo, pues lejos de generar una "competencia desleal" con vendedores establecidos, ofrecen una alternativa para la ciudadanía que busca satisfacer una necesidad

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