Oaxaca.- Las láminas que dan techo a su hogar son regalos de vecinos solidarios que atendieron las carestías de doña Teresa, mujer serrana de 62 años que desde hace cinco lustros vive en la colonia Del Maestro. Diariamente, recolecta fierro viejo, además de bordar servilletas que ofrece de casa en casa. Ella es parte de los 312 mil 750 oaxaqueños seniles que viven pobreza multidimensional.
Doña Teresa Flores recuerda cómo llegó a la capital oaxaqueña, desde su natal y montañoso Santiago Choápam, en la Cuenca del estado, fue hace 4 décadas, tenía dos años y sus padres aún estaban con vida.
Tras la muerte de sus padres ella se mudó a la colonia mencionada, en la calle Adolfo Gurrión 220, donde no pasó mucho tiempo para que sus hijas, de 22 años aproximadamente, partieran tras el matrimonio.
Sólo apoyan cuando hay elecciones
"Es feo ya no poder trabajar, uno se siente mal. Todo se acaba, joven", comenta la mujer al interior de su hogar de lámina. Su oficio durante los últimos 14 años, lavar la ropa y realizar el aseo de vecinos en la colonia; "mi hermano Mucio sigue en la Sierra, él tiene 58 años pero está agotado porque la vida allá en el campo es muy cansada", menciona que entre ambos se apoyan, a veces ella enviándole un poco de dinero o él granos o frutos de la región.
"Ahora ya casi no dan trabajo porque lo ven grande a uno, tampoco se acerca ninguna dependencia, el apoyo para los mayores no existe. Aquí sólo vienen como en estas fechas, por el voto", la mujer anuncia que los únicos apoyos han sido voluntarios y de la ciudadanía, pero la delincuencia también es latente en la zona, doña Tere esconde su tanque de gas porque el último se lo robaron.
Para abatir la crisis económica, la mujer serrana recolecta fierro viejo en su triciclo de carga, la ruta es la carretera Internacional; caminar largas distancias y subir las empinadas de la calle Adolfo Gurirón o Casiano Conzatti, son esfuerzos físicos a los que ya está acostumbrada, sumados a los achaques de la edad.
"Con lo que más me gustaría que me apoyaran es con un horno para mi comida y el agua", doña Tere calienta los líquidos y sus alimentos en un tambo y con leños.
Alternativa: Centro asistencial
El director de la casa hogar Los Tamayo, Octavio Manuel Corres Castillo afirma que actualmente en las familias urbanas se olvida el sector de los adultos mayores, principalmente para formar su propia familia nuclear (padres e hijos).
"La cultura zapoteca y la mixteca tiene un gran respeto a los ancianos, hay que recordar que antes existían los consejos de ancianos y ancianas, sus aportaciones e ideas eran bien recibidas en la comunidad, y todavía sucede así en poblaciones rurales, pero en la ciudad cambian los roles de los habitantes", menciona la distinción entre las familias nucleares, y las extensas en comunidades lejanas, donde entre nietos e hijos tienen al abuelo como una figura central.
Actualmente hay 45 adultos mayores de los 60 espacios físicos disponibles para la residencia en Los Tamayo, "pero las personas desconocen el servicio que prestamos, para oaxaqueños de 60 y más años que estén desprovistos de auxilio, en el abandono o en condiciones de maltrato, la principal solicitud es que el residente quiera ingresar voluntariamente", destaca Corres Castillo.
Las actividades recreativas y físicas en el interior son varias, ejercicios corporales y mentales, lecturas y talleres de bordado son impartidos a los residentes. Además en los Tamayo también brindan atención diaria, en horarios matutinos y vespertinos donde los responsables de los adultos mayores estén ocupados.
