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"Empoderamiento de la mujer indígena, en revolución constante": Eufrosina Cruz

Foto(s): Cortesía
Redacción

Eufrosina Cruz Mendoza hoy es la directora de la Secretaría de los Pueblos Indígenas y Afroamexicanos de Oaxaca (Sepia). Durante el período de 2012-2015 fue diputada federal en la LXII Legislatura del Congreso del Estado, período en el que modificó la Constitución Estatal y Federal, sin embargo, su camino al éxito no ha sido fácil.


Los orígenes de la activista y política se remontan al seno de una familia indígena en Santa María Quiegolani, una comunidad entre montañas en la Sierra Sur de Oaxaca. Su lengua natal es el zapoteco y a los 12 años comenzó a practicar el español gracias a su maestro de la escuela, en una comunidad donde la situación de las mujeres se limitaba - aunque esto no está erradicado por completo - al cuidado del hogar y de los hijos.  A los 12 años están listas para contraer matrimonio y empezar a gestar.


La figura de Eufrosina ha supuesto una revolución en cuanto a empoderamiento femenino indígena se refiere. Oaxaca se divide en 570 municipios. De estos, 417 se rigen legalmente por los usos y costumbres.


El artículo segundo de la Constitución Política Mexicana establece que los municipios indígenas pueden regirse por formas propias de autogobierno para gestionar su comunidad. El término usos y costumbres o Sistemas Normativos Internos hace referencia a este tipo de organización social y política donde, sin la intervención de partidos políticos, las asambleas populares de los miembros de la comunidad pueden elegir a sus representantes gubernamentales. El problema viene cuando esos usos y costumbres no permiten a las mujeres participar en estas asambleas. Eufrosina consiguió modificar esta ley no escrita a través de su activismo.


“A mi hermana la casaron con 12 años, con 13 ya era madre y con 31 había tenido nueve hijos. Las mujeres de mi edad en mi comunidad ya son abuelas. Yo tengo un hijo de siete años porque yo lo decidí, no es lo mismo. Empecé a darme cuenta que no me gustaba hacer tortillas, no me gustaba servir a mis hermanos, no me gustaba alimentar a los animales... Cuando me dejaban a cargo del cerdo, me iba con los niños a jugar a la cancha. Y ellos me dejaban, no les parecía raro que una chica jugara con ellos. Pero en casa sí. Como adultos, creamos estereotipos. Los niños tienen una función y las niñas tienen otra. Eso es lo que hay que cambiar”.


Cruz Mendoza recuerda que dejó su pueblo a los 12 años porque no quería acabar la primaria, para luego casarse y tener hijos.


“Tuve que huir de mi entorno, no para olvidar quién soy, sino para decirle a la sociedad que yo también pienso, razono, y que no soy solo un objeto de investigación. Se estudia a las comunidades indígenas como si fueran pobres de alimentos... y no, comida hay mucha, de donde son pobres es de educación. Cuando una mente no se educa, cree que lo que ve está bien. Cuando me fui, mi padre me dijo que me olvidara de ellos porque no había más posibilidades que repetir la historia de mi hermana. Decidí irme igual, anduve 12 horas hasta llegar a la comunidad más cercana y cogí un bus a la gran ciudad, Salina Cruz. Ahí es donde más discriminación experimenté. Es donde más me dolió ser mujer y ser indígena. Me juzgaban mis facciones, mi tono de voz... Me veían como alguien sin aspiraciones. La definición de ser indígena es que tu origen es tu destino. Y no es así. Mi origen es mi cultura, es mi lengua, pero no mi destino”.


Ante ello, lamentó que en las ciudades sea donde más se juzga, donde más estereotipos hay, por lo que afirmó que el reto como sociedad es aprender a ver a los pueblos y mujeres indígenas “con los ojos correctos”. No como museos andantes, no como grupos vulnerables, no como algo a estudiar.


“Yo no responsabilizo ni a mi madre ni a mi padre por casar a mi hermana, es lo que les habían dicho que era correcto. Mi padre falleció hace dos años y, antes de eso, entendió que su hija no estaba mal y aprendió a darme un abrazo”.


Incursión a la política


En 2007 Eufrosina se presentó en la Presidenta Municipal, en busca de cambiar paradigmas. Así que se postuló en una comunidad de usos y costumbres, pero apoyada por los jóvenes, sin embargo le negaron el derecho por ser mujer.


“En 2007 no había ningún a ley que me protegiera porque era una ley no escrita. Ningún tribunal quiso llevar mi caso porque era atentar contra la democracia en mi estado. Es cuando yo decido ingresar a la política porque entendí que la respuesta estaba ahí. Decidí asumir los señalamientos, cuestionamientos, tenía que ir yo a por esa reforma, arrebatar ese espacio para cambiar la Constitución de mi estado, de mi país y que la ONU adoptase la iniciativa. De lo contrario, hoy no habría la mitad de mujeres en el cabildo de mi comunidad. Cómo queremos ser visibles para el mundo si no somos visibles para nuestro entorno. No quiero ser más objeto de investigación”.


Ahora, gracias a la reforma que impulsó, participan mujeres en todas las elecciones. Si un municipio no presenta a 2 mujeres mínimo es su planilla, a través del Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Federal Electoral, se anula la Asamblea.


“Es lo que me cuestionan a veces, me dicen que impuse una ley no consultada, pero gracias a ella, ya participan las mujeres en política, lo que en 2007 o 2008 parecería un sueño.”.


El impacto de dicha reforma no sólo fue estatal, sino que en 2014 logró también la reforma de la Constitución Federal, para que esto se replicara en toda la República Mexicana y se lograra un paso más hacia la igualdad.


“La igualdad es, a final del día, la felicidad. Esa no tiene sexo, género, definición. Yo no me estoy peleando con la otra parte, pero no quiero ir atrás. Yo quiero que mi niño crezca en una sociedad donde él construya sus oportunidades y no lo defina si es niño o niña, sino porque él lo hizo y lo peleó. Si eso es feminismo, soy feminista. Yo no me he sentido víctima, son las circunstancias de la vida y tienes que cambiarlo, y si tienes aliadas y aliados, el cambio es menos complicado”.


Lucha contra la violencia


Respecto a la legalización del aborto, Eufrosina Cruz Mendoza ejemplificó: “Una niña de 13 años ni si quiera tiene en su subconsciente abortar. Le construyeron que tiene que casarse a esa edad, de ahí la importancia de la educación. Cuando una mente se libera de un tabú y paradigma, una decide qué es bueno y malo. Es nuestro cuerpo y nosotras decidimos. Cada circunstancia es diferente, tú no puedes opinar porque una mujer decida abortar. Es su derecho, su conciencia, su libertad y su derecho de vida. El sueño es que una niña sepa que no la pueden obligar a los 12 años a ser madre, pero hay que trabajar con mamá y papá. Que entiendan que eso no es normal. Eso es violencia. No es costumbre. Eso tiene que involucrar también a los hombres de la comunidad porque ellos tampoco lo saben. Su subconsciente ha creído que eso es lo bueno”.


Señaló que es un tema complejo porque de las 68 etnias que hay en México, 16 están en Oaxaca. “Yo aprendí la palabra aborto ya de mayor. Veía a mi hermana, a mis amigas… es un tema de ir a hacer conciencia”.


Ante ello, dijo que realiza una campaña para explicar qué es la violencia en las comunidades, mediante imágenes de su entorno para que lo entiendan, ya que no todos saben leer. Además que tendrá que ser en lengua originaria y difundido también en altavoces.


“Hay violencia amparada en usos y costumbres y queremos, desde lo comunitario, reconstruir estos tejidos sociales. No es normal que te griten, eso no es cultura. Y puedes ir a la cárcel si lo haces. Nos acompaña la Fiscalía para que entiendan que existen consecuencias. Queremos que la violencia deje de ser costumbre”.


Su sueño


Dijo que  uno de sus sueños es llegar a gobernar Oaxaca, como el de muchos otros ciudadanos; sin embargo, es más grande su compromiso y responsabilidad de lograr que nunca más le tengan que decir a una niña qué es lo que tiene que hacer.


“Yo quiero que todas las niñas desafíen esas reglas y cumplan sus sueños. La educación es la medida. Tenemos que aprender a mirar a los pueblos indígenas y a las mujeres indígenas con los ojos correctos”.

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