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"El día que siempre había temido", escribió; descanse en paz Carlos Pasarán

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

A mediados de los 90, cuando aún no pasaba de los 25 años de edad, Carlos Pasarán Jarquín, con su pelo largo y sus gruesos lentes, llegó a NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, a buscar una oportunidad, por la pasión que tenía por el periodismo.


Como autodidacta, comenzó su formación en todo libro o manual de periodismo que llegó a sus manos, hasta completarla en la práctica dentro de la redacción y con algunas de las recomendaciones de los reporteros más experimentados.


Después de un periodo de prueba, junto con otros párvulos, como se les llamaba a unos jóvenes que intentaban ingresar aquellos años a NOTICIAS fue contratado formalmente el 16 de noviembre de 1995 y ahí empezó a dar rienda suelta a sus sueños.


Sus pininos, fueron en Voz de la Comunidad, una sección que se encargaba a quienes iniciaban en el oficio.


No tardó mucho en marcar diferencia por su percepción para investigar, entrevistar y redactar para informar, hasta que se convirtió en un reportero completo e imprescindible de la redacción.


En esos años, “Pasita”, como cariñosamente se le decía, por una contracción de su apellido, trabajó todas las fuentes informativas.


Pero fue en las fuentes sociales donde desarrolló grandes trabajos periodísticos para dar a conocer las graves desigualdades en las comunidades indígenas de Oaxaca, porque creía, quizá por su formación política ideológica de izquierda, que el periodismo era un vehículo para encontrar soluciones.


Así, se le vio caminar por polvorientas calles de colonias citadinas, así como por intrincadas veredas y caminos de muchas comunidades marginadas, especialmente indígenas, en casi todo el estado.


Al transcurrir los años, por la responsabilidad mostrada, se le encargaron otras coberturas, como la beatificación de los Mártires de Cajonos, que hizo el Papa Juan Pablo Segundo, el 1 de agosto de 2012, en la Basílica de Guadalupe, en su última visita a México, donde también demostró su talento y vena periodística.


Dos años después, el 26 de mayo de 2004, después de recibir una invitación de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), dejó NOTICIAS para cumplir un nuevo derrotero.


Durante 13 años, laboró en la Dirección de Comunicación Social de la máxima casa de estudios, aunque nunca se alejó del todo del periodismo, porque seguía escribiendo historias.


En los últimos meses, después de dejar la UABJO, regresó al oficio periodístico y comenzó a publicar en su cuenta de Facebook lo que escribía de muchos temas, especialmente de literatura, cine y rock, tres de sus grandes pasiones. También, empezó a ser asidua su columna en algunos medios de comunicación de reciente creación.


Apenas el pasado lunes, publicó en su cuenta de Facebook que aparentemente había sufrido un preinfarto en el corazón:


“No fallaste, corazón... El día que siempre había temido, llegó... Ya sentía venir algo desde el fin de semana. Ayer hubo una advertencia cuando regresé sofocado a la casa con el calor de las dos de la tarde. Hoy que subí una barbaridad de escaleras llegué desfalleciendo al último piso. “Te ves de la chingada”, me animó un amigo. Salí antes del trabajo porque el malestar no aminoraba. Camino a casa viré y me fui derecho al hospital. En urgencias la revisión de rutina: cuestionario, toma de presión, temperatura, etc. Luego vino el electrocardiograma y al final una radiografía toráxica…


"En la madre, me voy a morir, pensé. Y ni quien sepa que estoy aquí. Hablé a la casa. El día llegó… Aunque el electrocardiograma no salió del todo bien, descartaba el infarto. La radiografía era más alentadora, pues mostraba al corazón en un estado que, a decir del joven médico de guardia, era normal… Con lo que había platicado con el cardiólogo, aún en camino, el médico diagnosticaba que mi taquicardia, combinada con dificultades para respirar y un cuadro de ansiedad, podría ser producto del estrés…


"Hubo cambio de consultorio, más preguntas, un ecocardiograma y el veredicto: ni estás al borde de la tumba ni del todo sano; probablemente sea estrés… Por lo menos hoy no moriría: vería otro día a mis hijos Carlos y Santiago, hablaría con mi mamá, mi suegra y mis hermanas; bromearía con los sobrinos y los cuñados, contemplaría el viejo nogal, acariciaría a los perros. El día no llegó. Gracias a Dios… Por supuesto, no fallaste, corazón”, escribió.


Sin embargo, finalmente falló ayer su corazón y falleció pasado el mediodía, el reportero, de 42 años que se sabía iba a ser grande porque se veía en su mirada, en su forma de escribir y en la pasión que tenía para hacer las cosas.

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